Una investigación de El Faro de La Palma con datos oficiales desvela la brutal presión turística sobre La Gomera, El Hierro y La Palma, y cómo un modelo basado en la vivienda vacacional está asfixiando el mercado residencial.
La Presión Real – Más Visitantes que Residentes)
La pregunta es sencilla: ¿cuánta gente soporta una isla? En La Gomera, la respuesta es demoledora. Esta isla de apenas 22.000 habitantes recibió el año pasado más de 715.000 visitantes (sumando turistas alojados y excursionistas). Es una presión que multiplica por más de 32 veces su propia población. Esta cifra, extraída de datos oficiales del ISTAC y Promotur, es el síntoma más grave de un modelo turístico que está llevando al límite a las «islas verdes».
Parte 2: La Radiografía del Modelo – El Dominio de la Vivienda Vacacional
La clave de esta presión se entiende al desglosar el tipo de alojamiento que ofrece cada isla. Un análisis de los datos oficiales del ISTAC revela que la vivienda vacacional se ha convertido en el actor dominante, demostrando que el crecimiento se basa en la reconversión de casas y no en la creación de una planta hotelera.
En La Palma, de un total de 10.913 plazas turísticas, 5.974 son de viviendas vacacionales, lo que representa el 55% del total de la oferta. La situación es aún más extrema en las otras islas. En El Hierro, las viviendas vacacionales suponen un 71% de toda su oferta (1.794 de 2.511 plazas). Y en La Gomera, representan más del 51% de su modelo turístico (3.494 de 6.766 plazas).
Parte 3: La Anatomía de una Crisis – La «Tormenta Perfecta»
¿Cómo se ha llegado a esta situación insostenible? Es la confluencia de cuatro grandes problemas: el colapso de la construcción tras la crisis de 2008, la ausencia de vivienda pública, la inseguridad del alquiler residencial y un boom turístico que ha convertido cada casa en un negocio.
El alquiler se ha desbocado y encontrar una vivienda asequible para vivir se ha convertido en el mayor problema para la mayoría de los residentes en estas islas. El paso de viviendas que antes estaban destinadas a alquiler de larga duración a vivienda vacacional ha supuesto que la crisis de la vivienda se haya agudizado.
Conclusión: Mismo Problema, Distintas Escalas
La conclusión es clara: las tres «islas verdes» sufren el mismo problema estructural. Sometidas a la misma «tormenta perfecta» y bajo el paraguas de una ley que incentiva el uso turístico del suelo, las tres desarrollan la misma patología: la asfixia del mercado residencial. La pregunta ahora es regional: ¿es este el futuro que Canarias quiere para sus «islas verdes»?.
Turismo claro que si pero viviendas asequibles para las personas que viven en nuestras islas debería ser la clave para que ambos modelos sean sostenibles. La clase política debería reflexionar y legislar rápidamente con planes para lograr que la vivienda sea un eje fundamental de su política. Las acciones publicas sobre la vivienda son hoy urgentísimas.



