EL PAPA EN CANARIAS
«Abran este mar de amor»: León XIV convierte en historia la primera visita de un Papa a Canarias
Dos días, dos islas y un único hilo conductor: la defensa de los migrantes que cruzan el Atlántico. El primer pontífice que pisa el archipiélago cerró en el puerto de Santa Cruz de Tenerife un viaje que el papa Francisco soñó antes de morir.
Redacción El Faro de La Palma · 13 de junio de 2026
Un ramo de flores cayó al agua y, por un momento, el bullicio del puerto se hizo silencio. Con ese gesto —en memoria de los miles de personas que han muerto intentando llegar a las islas por la ruta atlántica—, León XIV resumió mejor que con mil palabras lo que vino a decir a Canarias. El primer Papa que pisa el archipiélago, algo que ningún pontífice había hecho desde que las islas se incorporaron a la cristiandad hace más de cinco siglos, cerró este viernes en Santa Cruz de Tenerife un viaje breve pero histórico, convertido de principio a fin en un alegato por los que llegan por mar.
Dos días, dos islas
El viaje canario fue la última etapa de una semana de León XIV en España que le había llevado antes por Madrid y Barcelona. El jueves, su avión tomó tierra en la Base Aérea de Gando, en Gran Canaria, donde lo recibió el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Ese mismo día rindió homenaje a los migrantes en el muelle de Arguineguín —uno de los símbolos del drama migratorio en el Atlántico—, se reunió con las organizaciones que trabajan con los recién llegados y presidió un encuentro con la Iglesia canaria en la catedral de Santa Ana, en Vegueta.

El viernes puso rumbo a Tenerife. Allí visitó el centro de migrantes de Las Raíces, se encontró con asociaciones y con los propios migrantes en la plaza del Cristo de La Laguna y terminó su viaje español con una misa multitudinaria en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. En total, siete días, unos 2.500 kilómetros y 21 actos a los que, según la organización, asistieron más de dos millones y medio de personas.
El mensaje: los migrantes, en el centro
Si algo quedó claro en estos dos días es que el Papa no eligió Canarias por casualidad. Desde el primer momento situó a los migrantes en el corazón de cada discurso. «El amor de Dios no conoce fronteras, no hace distinciones, se entrega a todos y nos congrega en la unidad», dijo en Gran Canaria, ante quienes cada día auxilian a los que llegan en cayuco.
En Tenerife fue aún más directo. Agradeció a las islas la «primera acogida» que ofrecen a quienes completan una travesía «expuesta a peligros y violencias inenarrables» y lanzó una advertencia que sonó a toque de conciencia para toda Europa.
«No se puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas.»
León XIV, en su visita a Canarias
Esa misma idea la llevó al gesto. Frente al mar que ha sido tumba de miles, arrojó un ramo de flores al agua y reivindicó que «la grandeza moral de una nación se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y amar esas vidas que afrontan mayor fragilidad».
El viaje que Francisco soñó
La visita tenía, además, una deuda pendiente. Fue el papa Francisco quien, en 2024 y poco antes de morir, expresó su deseo de viajar al archipiélago para «estar cerca» de los canarios en plena crisis migratoria. La muerte le impidió cumplirlo. Su sucesor, León XIV, ha recogido el testigo y ha convertido aquel anhelo en el cierre simbólico de su primer gran viaje a España.



Una misa de despedida en el puerto
El punto final llegó al atardecer del viernes. Miles de personas se concentraron en el puerto de Santa Cruz de Tenerife —el mismo lugar por el que entran las mercancías y, a veces, las pateras— para la misa con la que el Papa se despidió de España. En la homilía, volvió a la metáfora del mar, esta vez para darle la vuelta: el océano que separa y mata podía ser también un mar que une.
«¡Abran a todos este mar de amor! Este es mi deseo y mi oración para ustedes y para todos los que encuentren en su camino.»
León XIV, homilía en Santa Cruz de Tenerife
Lo que queda en las islas
Más allá de los migrantes, el viaje dejó otros mensajes que el Papa repitió en cada parada: la unidad frente a la polarización, la cercanía a los jóvenes y la defensa de la dignidad humana. Pero lo que Canarias guardará es la imagen de un pontífice que, por primera vez en la historia, miró el Atlántico desde estas orillas y no apartó la vista. También en La Palma, isla que conoce bien lo que es reconstruirse y empezar de nuevo, la visita se siguió como un acontecimiento de los que marcan una generación.
LA VISITA EN DATOS
- Primer Papa de la historia que pisa Canarias.
- Jueves 11: Gran Canaria — Base Aérea de Gando, muelle de Arguineguín y catedral de Santa Ana.
- Viernes 12: Tenerife — centro de Las Raíces, plaza del Cristo de La Laguna y misa de despedida en el puerto de Santa Cruz.
- Cierre de un viaje apostólico a España de una semana: unos 2.500 km, 21 actos y más de 2,5 millones de asistentes.
- Eje central: la defensa de los migrantes de la ruta atlántica, cumpliendo un deseo del papa Francisco.
Fuente: Vatican News, RTVC y agencias.



