El Ayuntamiento organiza un acto de reparación histórica este viernes en el barrio de El Retamar para recordar el episodio en el que diez vecinos fueron multados y perseguidos por «actos de mal gusto» durante el Entierro de la Sardina en plena dictadura.
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA, 21 de enero de 2026.
LOS LLANOS DE ARIDANE.- El Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane celebrará este viernes, 23 de enero, a las 19:30 horas, un acto cargado de simbolismo en la Plaza de El Retamar. Se trata de un reconocimiento institucional y un gesto de reparación histórica vinculado al episodio de ‘El Galvao’, un suceso de represión ocurrido durante el Entierro de la Sardina de 1961 que marcó la memoria colectiva de este populoso barrio.
El acto, que cuenta con la estrecha colaboración de la Asociación de Vecinos El Retamar y la cronista oficial del municipio, María Victoria Hernández, busca honrar la memoria de aquellos vecinos que sufrieron el miedo, las multas y el silencio por el simple hecho de mantener viva la tradición festiva en tiempos de prohibición.
«Celebrar el Carnaval no es ningún delito»
El alcalde de Los Llanos de Aridane, Javier Llamas, ha subrayado la importancia de este encuentro como un acto de justicia: «Es un gesto de reparación hacia un barrio y hacia personas que fueron castigadas por hacer lo que siempre habían hecho: celebrar y reír». Llamas incidió en que, tras décadas de intentar borrar esta historia, el consistorio asume la responsabilidad de recordar que «celebrar el carnaval no es ningún delito».
Por su parte, el concejal de Participación Ciudadana, Arón León, destacó que la recuperación de este episodio es fundamental para el «aprendizaje colectivo» del municipio, permitiendo que las nuevas generaciones conozcan una historia que durante años fue silenciada por las autoridades.
La historia de ‘El Galvao’: Sátira, piratería y una burra extraviada
El origen de este episodio se remonta a enero de 1961. En aquel entonces, el militar portugués Henrique Galvão protagonizó el secuestro del buque Santa María en un acto de oposición a la dictadura de Salazar, un hecho que la prensa internacional tildó de «piratería del siglo XX».
Ese mismo año, el ingenio de los vecinos de Retamar unió la actualidad internacional con una anécdota local: una burra propiedad de Nicolás Hernández Pérez, apodado “el gato”, se había perdido. Al ser encontrada al atardecer entre bromas y vino tinto, el grito de “¡Ya apareció Galvao!” bautizó espontáneamente a la sardina de aquel carnaval.
Sin embargo, la tarde-noche del 15 de febrero de 1961, el cortejo fúnebre de la sardina fue disuelto violentamente por las fuerzas del orden, el alcalde de la época y el párroco. La mascarada terminó en detenciones, multas y la retención del animal, aplicando con rigor la normativa represiva de la dictadura franquista.
Los nombres de la memoria
Según consta en el libro de multas del Archivo Municipal, diez vecinos fueron sancionados con 50 pesetas (y hasta 100 en algunos casos) por «actos de mal gusto». El Ayuntamiento ha querido poner nombre y apellidos a aquellos que hoy reciben este desagravio:
- Francisco Álvarez Pérez
- José A. Pérez Pérez
- Francisco Benítez Reyes
- José Viña Lorenzo
- José D. Hernández Pérez
- Marcelino Luis Hernández
- Domingo Hernández Pérez
- Nicolás Hernández Pérez (Sancionado con 50 pesetas)
- Wenceslao Sosa Pais (Sancionado con 100 pesetas por «excitación a las órdenes»)
- Martín Fernández Barreto (Sancionado con 100 pesetas por «excitación a las órdenes»)
Llamativamente, las mujeres que también formaron parte de la comitiva no fueron objeto de sanción económica, aunque compartieron la persecución de aquella jornada. El acto del viernes contará con la participación de los familiares de estos vecinos, cerrando así un círculo de silencio que ha durado 65 años.



