DIRECTOR. El Faro de La Palma. 28 de enero 2025
Una vez más, la historia se repite como un bucle infinito en el Congreso de los Diputados. El Gobierno ha vuelto a empaquetar la revalorización de las pensiones del 2,7% dentro de un «decreto ómnibus» que mezcla derechos fundamentales con medidas de marcado calado ideológico, como la prórroga del escudo antidesahucios. El resultado es el esperado: el bloqueo. Al unir en un mismo «todo o nada» la supervivencia económica de 10 millones de personas con medidas que no suscitan consenso, el Ejecutivo no está protegiendo a los más vulnerables; está utilizando a los mayores como rehenes de su propia debilidad parlamentaria.
Un juego de «rehenes» que se vuelve costumbre
No es la primera vez que vivimos este déjà vu. Ya ocurrió en enero de 2025, cuando la subida tuvo que aprobarse in extremis en una segunda vuelta tras un fracaso inicial. En 2026, la estrategia sigue siendo la misma: forzar a la oposición a elegir entre votar «sí» a medidas que rechazan (como la moratoria de desahucios) o cargar con el estigma de «congelar» las pensiones. Es una trampa dialéctica que desprecia la lógica parlamentaria básica: las cosas que son distintas deben votarse por separado.
«El escudo social es muy importante, pero no puede ser el juego que utiliza el Gobierno para conseguir lo que de otra manera no tiene mayoría para lograr».
La realidad de la calle frente a la «batalla ideológica»
Mientras en los pasillos de La Moncloa se habla de «batallas ideológicas» y se negocian transferencias de competencias de inmigración a cambio de votos, los pensionistas de La Palma y del resto del país miran con incertidumbre su cuenta bancaria. Si no se aprueba un decreto específico antes de que termine febrero, las nóminas volverán a los importes de 2025.
Millones de ciudadanos que han trabajado toda su vida no merecen ser el «lastre» de un paquete legislativo heterogéneo. No está bien mezclar el pan de los jubilados con las cuotas de poder territorial o con decretos de vivienda que generan profundos recelos en sectores clave.
Conclusión: Respeto para quienes levantaron el país
Gobernar a golpe de decreto ómnibus es síntoma de fragilidad, pero usar la tranquilidad de nuestros mayores para intentar salvar el resto de la agenda es, sencillamente, una falta de respeto institucional. Los pensionistas no son moneda de cambio. La solución es sencilla y la exige el sentido común: un decreto limpio, único y directo para las pensiones. Todo lo demás es jugar con fuego utilizando las vidas de los demás como combustible.
📈 Lo que debes saber sobre el bloqueo actual
- La cifra en juego: La subida del 2,7% (acorde al IPC) ya se aplicó en enero, pero es «provisional» hasta que se convalide el decreto.
- Febrero en el limbo: Si no hay acuerdo antes del cierre de la nómina de febrero, los pensionistas verán un recorte en su próximo ingreso al volver a las cuantías de 2025.
- Lo que sí se salvó: Las ayudas al transporte público (bonificaciones de hasta el 100%) se votaron por separado y sí han sido aprobadas para todo 2026.



