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Los Viejos: sesenta años de la voz del barrio que olía a canela

by redaccion
junio 5, 2026
in Cultura, La Palma
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LA PALMA DE ANTES · MEMORIA

Los Viejos: sesenta años de la voz del barrio que olía a canela

Nacieron entre parrandas y tabaquerías en el barrio de San Sebastián, se bautizaron con una frase de parranda y llevan seis décadas cantándole a La Palma con el alma puesta en Cuba. De Pepe el burro a un joven neurocirujano que hoy los dirige, esta es la historia de una saga familiar que convirtió la música de la otra orilla en patrimonio de la isla.

Redacción El Faro de La Palma · viernes 5 de junio de 2026

Hubo un tiempo en que el barrio de San Sebastián, en Santa Cruz de La Palma, olía a canela. De ahí su otro nombre, La Canela: por los maestros reposteros que la usaban a manos llenas y por el Pósito, aquel almacén de especias —donde hoy está la Cosmológica— al que llegaba gente de toda la isla a comprar canela en barra y en polvo, y cuyo aroma se extendía por las calles. Pero el barrio no solo olía: sonaba. «Mira, escucha qué maravilloso son el del barrio de La Canela», se decía cuando los cantadores arrancaban en las afueras. De aquel barrio artesano, tabaquero y musical nacieron Los Viejos, que este 2026 cumplen sesenta años y a los que la ciudad rinde homenaje.

Un barrio de oficios… y de voces

San Sebastián creció a lo largo del viejo camino real que unía la capital con el Valle de Aridane, y eso lo llenó de oficios: la zapatería de Don Rafael, el taller de mascarones, la carpintería, la panadería de Don Máximino donde en Navidad se hacía el pan de manteca, las dulcerías de Manuel «Chiquito» y de Don Luis «el mono» —cuya nieta sigue hoy con La Palmera, en la calle Real—, la barbería de Panchín, que era punto de encuentro del vecindario. Pero por encima de todo era un barrio de tabaqueros. Y al final de cada jornada había una tabaquería que hacía de plaza: la de Pepe el burro, donde se cantaba «desde una isa hasta una canción de la otra orilla».

El tabaco, Cuba y la música

Para entender a Los Viejos hay que entender ese vínculo. La tradición tabaquera de La Palma trajo de Cuba, con los emigrantes, dos cosas que aquí echaron raíces: la lectura en voz alta en los talleres… y la música. En las tabaquerías siempre hubo grandes voces —se recuerda a Mariano Pastor, que importó a la isla las canciones del Trío Matamoros, o a los hermanos gemelos José y Adrián Cabrera Sanjuán, base durante años de la peña de los enanos en la Bajada de la Virgen—. La Palma, decían los mayores, no sería La Palma sin sus flujos a Cuba. Y en ese cruce de mar y memoria, nada tiene de casual que en Los Viejos siempre haya habido tabaqueros.

La saga Fernández Castillo: de Pepe el burro a sus hijos

El corazón del grupo es una familia. José Antonio Fernández Concepción, «Pepe el burro», venía de gente que cruzaba la cumbre con sus bestias desde Tazacorte y Aridane hasta la capital; los burros, al llegar a San Sebastián, bebían en el Dornajo, y de ahí el apodo que quedó para siempre, como casi todo en La Palma. En su casa y en su lonja se reunía el barrio entero, entre el aroma a canela y el ritmo de «chuchú» que él trajo de Cuba, ese acompañamiento peculiar a la guitarra que aún se conserva. De él salió una zaga de tocadores y cantadores: José Antonio «Pepepe», Felipe Santiago «Santy el rubio», Francisco Javier —la voz de Isla Mía— y Milagros Fernández Castillo. Esa familia es el hilo que cose seis décadas de historia.

Santy el rubio, el alma que lo empezó todo

Si hay que ponerle una cara al origen, es la de Felipe Santiago Fernández Castillo, «Santy el rubio». Trabajador incansable por el folclore canario y cubano, hizo su primera actuación siendo un niño, en 1958, con el grupo de San Francisco. Sintió pronto la inquietud de rescatar aquellas canciones tabaqueras que se perdían, y empezó a reunir amigos en los merenderos del barrio —el Chipi Chipi, Casa Pancho, el Bar Melo— para cantarlas en tardes de parranda. Músico autodidacta y uno de los mejores timplistas de la región, fue además coleccionista de instrumentos y director de rondallas de lo Divino. Cuando murió, un 27 de diciembre, la isla sintió que el timple se quedaba huérfano; la ciudad le rindió homenaje en 1991, en la plaza de Santo Domingo, con grupos llegados de toda Canarias y de la península.

De una parranda a un nombre

Cuesta ponerle fecha exacta al grupo: ya en los años cincuenta y a principios de los sesenta aquellos amigos cantaban en lo Divino y en las parrandas, acompañados por Pablín «Mamuca» a la trompeta. La chispa prendió en el Carnaval de 1968, cuando un grupo que parodiaba a los indianos —los que volvían de Cuba o Venezuela con trajes de lujo y maletas rebosantes de billetes— decidió salir a cantar. Gustó tanto que tuvieron que buscarse un nombre. Y se lo puso, como casi todo en la isla, el apodo: en los descansos de la parranda, para echar una perra de vino, alguno animaba a seguir con una frase que se quedó para siempre.

«

Venga viejo, arranca viejo…

»

LA FRASE QUE LES DIO NOMBRE

En 1970 —el mismo año en que nacían Los Arrieros de Los Llanos, con quienes mantuvieron siempre una amistad extraordinaria— se bautizaron «Los Viejos de La Palma», eligieron traje color petróleo y pajarita negra y empezaron a cantar en las fiestas de todos los barrios y pueblos de la isla.

Isla Mía y la banda sonora de La Palma

En 1976 reunieron el dinero para grabar su primer disco, Puntos Cubanos y Canciones. Llegarían después De Canarias a Cuba (1985), Navidad Palmera (1985) —junto a la rondalla de lo Divino de la Parroquia Matriz de El Salvador— y Los Grandes Éxitos (1988), editado con el Centro de la Cultura Popular Canaria y el Cabildo. En ese cancionero vive su pieza más universal: Isla Mía, que el jurista y compositor palmero Ezequiel Perdigón Benítez escribió como una carta de amor a su tierra y que la voz de Francisco Javier Fernández popularizó hasta convertirla en un himno sentimental para los palmeros de fuera. Tanto, que en 2012 una asociación cultural llegó a proponer al Cabildo que Isla Mía fuera el himno oficial de la isla.

«

Ese mar que me aleja de ti no consigue que pueda olvidar que La Palma es la isla mía.

»

DE «ISLA MÍA» · EZEQUIEL PERDIGÓN

Cuba, en la voz de un palmero

La conexión con la otra orilla no fue un adorno: fue una identidad. Los Viejos cultivaron sones, guajiras, danzones, puntos cubanos y décimas con una pureza que asombraba. Cuando el cantautor cubano Carlos Puebla recorrió La Palma con su grupo Los Tradicionales, Los Viejos lo acompañaron y le hicieron los coros sobre el escenario como si fueran uno solo. Puebla se maravilló: era imposible, dijo, que en una isla tan pequeña se conservaran canciones que en Cuba ya se habían perdido. Esa fidelidad les abrió Canarias entera —actuaron con Los Sabandeños, Los Gofiones o Taburiente y pasaron por programas míticos como Tenderete, 300 millones o Taifa y Candil— y en 1986 el Club de Leones les dio la medalla de plata por su labor desinteresada.

El relevo: un neurocirujano al frente

Tras la muerte de Santy, su hermano Pepepe cogió el timón. Y cuando Pepepe enfermó, le pidió a su sobrino lo que le venía repitiendo desde niño: «cuando yo no pueda, serás quien lleve el barco de Los Viejos». Ese sobrino es Jesús Martín Fernández, timplista y compositor, hoy uno de los grandes nombres del instrumento, que estudió guitarra clásica en el Conservatorio de Tenerife y que compagina la música con la medicina —llegó a ejercer como neurocirujano—. Dirige el grupo desde 2013. A su tío, en sus últimos días, le compuso un tema para timple y piano, El último adiós, que se convirtió en un éxito y dio nombre al espectáculo y al disco con que Los Viejos pasearon su historia por La Palma, Tenerife y Gran Canaria. De su mano, el grupo ha dado el salto internacional: ha compartido escenario con la trompetista holandesa Maite Hontelé y con Adalgisa Pantaleón (Juan Luis Guerra y 440), y celebró su 50 aniversario en 2016 con un gran festival en el Teatro Circo de Marte.

«

No somos un grupo de música folclórica canaria: llevamos las raíces de la música tradicional cubana, que también es nuestra, porque todo palmero la lleva dentro.

»

JESÚS MARTÍN FERNÁNDEZ · DIRECTOR

Seis décadas, y el homenaje de la ciudad

Por Los Viejos han pasado decenas de nombres del barrio y de la isla —Santy, Pepepe, Francisco, Milagros, Esteban, Leonel, Paco Padilla, Guillermo «balandro», Manolo Castilla, Jorge Morera, Toni Tabares, José Ayut Santos y tantos otros—, y han sabido lo más difícil para una tradición: pasar el testigo sin perder la esencia. Sesenta años después de aquellas tardes en el Bar Central y el Merendero Chipi Chipi, el grupo sigue en pie, con savia joven y el mismo son de siempre. Y hoy Santa Cruz de La Palma les devuelve algo de lo mucho que les debe: el reconocimiento de una ciudad a quienes han guardado, canción a canción, la memoria de un barrio que olía a canela y de una isla que aprendió a cantar en las tabaquerías. Sesenta años, en efecto, son muchos. Y son, sobre todo, los nuestros.

LAS CLAVES

  • Quiénes: Los Viejos de La Palma, histórica formación musical del barrio de San Sebastián (La Canela), en Santa Cruz de La Palma.
  • Raíz familiar: la saga Fernández Castillo, desde Pepe el burro hasta sus hijos Santy «el rubio», Pepepe, Francisco y Milagros.
  • Origen: cantaban ya en los años 50 y 60; primera salida en el Carnaval de 1968; nombre y traje (petróleo y pajarita) en 1970. El grupo sitúa su nacimiento en 1966: este 2026 cumple 60 años.
  • Discos: Puntos Cubanos y Canciones (1976), De Canarias a Cuba (1985), Navidad Palmera (1985) y Los Grandes Éxitos (1988), entre otros.
  • Su himno: Isla Mía, de Ezequiel Perdigón, propuesta en 2012 como himno de La Palma.
  • Hoy: dirigidos desde 2013 por el timplista, compositor y neurocirujano Jesús Martín Fernández. Proyección internacional con Maite Hontelé y Adalgisa Pantaleón.

Reportaje elaborado a partir del Dossier Histórico de Los Viejos de La Palma facilitado a El Faro de La Palma. Agradecemos a quienes han conservado esta memoria.

Tags: folclorejose ayutla palmaLa Palma de anteslos viejosMemoria palmerasanta cruz de la palma
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