El Gobierno de Canarias, a través de la Consejería de Bienestar Social, ha presentado este martes en la isla el nuevo servicio de teleasistencia avanzada. Esta herramienta permitirá que casi mil palmeros en situación de dependencia reciban atención proactiva y personalizada sin necesidad de abandonar su entorno familiar.
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA, 10 de febrero de 2026.
La Palma. El objetivo central de esta iniciativa es la desinstitucionalización de las personas mayores. Según explicó el viceconsejero de Bienestar Social, Francisco Candil, se busca que la persona reciba la asistencia necesaria en su propio hogar, garantizando su seguridad y otorgándole una mayor autonomía personal. El despliegue tecnológico permitirá un monitoreo continuo para prevenir situaciones de riesgo antes de que se conviertan en emergencias.
Un cambio de modelo: de la emergencia a la prevención
La directora general de Dependencia, Concepción Ramírez, subrayó que este servicio supone un salto cualitativo al pasar de un sistema reactivo (centrado solo en emergencias) a uno centrado íntegramente en la persona. Por su parte, la consejera insular de Acción Social, Ángeles Fernández, destacó que se atiende una demanda histórica: permitir que los dependientes permanezcan en su domicilio evitando traslados innecesarios a centros sociosanitarios.
Inversión y despliegue tecnológico
El proyecto cuenta con un respaldo económico significativo y el uso de fondos europeos:
- Inversión Total: 30 millones de euros en toda Canarias, de los cuales 22,7 millones se destinan a equipos y 7 millones a la prestación del servicio.
- Equipamiento: Se instalarán dispositivos domiciliarios GSM-IP, sensores avanzados y dispositivos móviles.
- Financiación: Fondos europeos Next Generation EU, a través del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia.
- Impacto Regional: Este avance permitirá multiplicar por cinco el número de beneficiarios en el archipiélago, alcanzando a unos 20.000 dependientes.
El servicio no solo incluye la tecnología, sino también un programa de visitas domiciliarias periódicas y coordinadas para realizar valoraciones individuales y asegurar que cada persona cuente con los medios específicos que requiere su situación. Esta estrategia forma parte del plan europeo para favorecer la permanencia en el entorno social y reducir la dependencia de plazas residenciales mediante una atención temprana.



