LA NOCHE DE SAN JUAN
La noche del fuego: por qué La Palma enciende sus hogueras en San Juan
Es la noche más corta del año, la del solsticio. Entre el fuego y el mar, La Palma celebra San Juan con un rito antiguo de purificación, deseos y memoria que se repite cada 23 de junio frente a la costa.
Redacción El Faro de La Palma · 23 de junio de 2026
Hay una noche en la que manda el fuego. Cae el 23 de junio, en el filo del solsticio de verano, cuando el día se estira hasta casi no acabarse y la oscuridad apenas dura un suspiro. Es la Noche de San Juan, la más mágica del calendario, y La Palma la recibe como se ha hecho siempre: con hogueras encendidas frente al mar.
La noche más corta, la más antigua
Antes de que hubiera un santo, ya había una hoguera. La celebración hunde sus raíces en los ritos del solsticio, cuando los pueblos antiguos prendían fuegos para dar fuerza al sol en su punto más alto y espantar a la oscuridad. El cristianismo le puso fecha y nombre —el 24 de junio, San Juan Bautista—, pero el corazón de la fiesta sigue siendo el mismo de hace siglos: el fuego que purifica y el agua que renueva.
Lo que se quema y lo que se desea
La hoguera no es solo una llama bonita en la arena. En la tradición es un acto de limpieza: se echa al fuego lo viejo, lo que pesa, lo que uno quiere dejar atrás, para empezar de nuevo más ligero. Por eso muchos escriben un deseo en un papel y lo entregan a las brasas; por eso, en pueblos de toda la geografía, se salta la hoguera para alejar el mal y atraer la suerte. Cada chispa que sube es, en el fondo, una pequeña esperanza.
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Se echa al fuego lo viejo, lo que pesa, lo que uno quiere dejar atrás, para empezar de nuevo más ligero.
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El mar también cuenta
En una isla, el rito tiene dos elementos. Cuando el reloj roza la medianoche, la costa se llena de gente que se moja los pies, se lava la cara o se baña entre risas, en un gesto antiguo de purificación. En muchos lugares se saltan siete olas pidiendo un deseo; en otros basta con dejar que el Atlántico se lleve lo que sobra del año. El fuego en la orilla y el mar a los pies: pocas noches reúnen las dos fuerzas a la vez.
La Palma, a pie de playa
Aquí la fiesta se vive cerca del agua. Esta noche, el Puerto de Tazacorte enciende sus Hogueras de San Juan con desfile de brujas, música y la quema tradicional; y en cada rincón de la isla habrá quien acerque su propio fuego a la orilla. Porque San Juan, más que una fecha, es una costumbre que se hereda: la de reunirse al calor de las llamas, mirar el mar oscuro y creer, aunque sea por una noche, que se puede empezar de cero.
COSTUMBRES DE LA NOCHE
- Saltar la hoguera para alejar el mal y atraer la suerte.
- Escribir un deseo en un papel y entregarlo al fuego.
- Mojarse o bañarse en el mar a medianoche, como purificación.
- Saltar siete olas seguidas pidiendo un deseo.
- Recoger hierbas aromáticas al amanecer, según la vieja tradición.
Que el fuego se lleve lo que sobra y el mar traiga lo bueno. Feliz noche de San Juan, La Palma.



