El informe de Cáritas y el Cabildo alerta de la «cronificación» del sinhogarismo y denuncia que, cuatro años después, más de un centenar de afectados por la erupción siguen en contenedores o viviendas precarias.
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA, 19 de noviembre de 2025.
SANTA CRUZ DE LA PALMA. La realidad social de La Palma tiene una cara oculta y dolorosa que un nuevo informe ha sacado a la luz. Cáritas Diocesana de Tenerife y el Cabildo de La Palma han presentado el estudio ‘Exclusión Residencial Extrema 2024’, un documento que pone cifra al drama: 322 personas malviven actualmente en la isla.
El dato es alarmante no solo por la cantidad, sino por la composición de ese grupo. El informe revela dos realidades paralelas que conviven en la Isla Bonita: la exclusión social crónica y las secuelas no resueltas de la erupción del Tajogaite.
La herida abierta del volcán
De las 322 personas detectadas en situación de exclusión residencial extrema, 104 son víctimas directas del volcán. Esto supone que, cuatro años después de la erupción de 2021, el 32% de las personas que malviven en La Palma lo hacen por haberlo perdido todo bajo la lava.
Según detalla el coordinador del estudio, José Antonio Díez, se trata de familias que siguen residiendo en «alojamientos temporales, viviendas contenedor, casas de madera o acogidas por familiares en precario», a la espera de una solución habitacional definitiva que no termina de llegar.
Perfil de la exclusión crónica
El otro gran grupo lo conforman 218 personas atendidas por los servicios de Cáritas (UMAC, centros de día y Hogar Joel Álvarez). Aquí, el perfil es mayoritariamente masculino (66,2%), con una media de permanencia en la calle superior a los tres años, lo que evidencia una peligrosa «cronificación» del sinhogarismo.
En este colectivo, las problemáticas de salud son una constante: el 36% sufre enfermedades crónicas, el 35% adicciones y el 27% problemas de salud mental.
Mujeres y «sinhogarismo oculto»
El informe también pone el foco en las mujeres, que representan el 33,5% del total. Su situación suele ser más invisible, cayendo en lo que se denomina «sinhogarismo oculto»: vivir en sofás de amigos, habitaciones subarrendadas sin contrato o situaciones de inseguridad que no se ven en la vía pública pero que son igualmente precarias.
Un problema de vivienda estructural
La consejera de Acción Social, Ángeles Fernández, fue contundente al señalar las causas: la precariedad laboral, la inflación y un dato demoledor: «La Palma lleva más de 20 años sin construir vivienda pública».
Por su parte, el director de Cáritas, Juan Rognoni, hizo un llamamiento a la responsabilidad de las administraciones para planificar soluciones reales, ya que los recursos de la ONG son limitados.
La distribución geográfica de esta exclusión se concentra principalmente en Los Llanos de Aridane (37,5%), seguido de Santa Cruz de La Palma (24,8%) y El Paso (11,2%).
Al acto también asistió José Francisco Concepción Checa, en calidad de delegado de Cáritas en el Arciprestazgo de la capital.



