Manuel Marcos Pérez Hernández nos sumerge en la arquitectura civil de la Villa, un recorrido por las casonas que custodian el legado de las familias que forjaron la prosperidad del norte palmero.
Por: Manuel Marcos Pérez Hernández
La arquitectura doméstica: el reflejo del poder
Si el templo de la Villa de San Andrés guarda la fe, sus calles principales custodian el legado civil de las familias que forjaron su prosperidad: los Pinto, Silva, Abreu y Guisla. En la calle Real y sus aledaños se alinean las casas «altas y sobradas», construcciones de dos plantas que figuran entre las más antiguas de la isla.
Edificadas con gruesos muros de piedra y barro, techumbre de madera y tejas, estas viviendas representan la esencia de la arquitectura tradicional canaria, ajenas a corrientes academicistas y profundamente ligadas a la identidad popular.
Casa Pinto: del comercio de Indias a la residencia parroquial
Ubicada en la calle de La Iglesia, frente a la parroquia, esta vivienda fue levantada a finales del siglo XVI por Fernán Pinto, un acaudalado mercader portugués natural de Ponte de Lima, cuyo nombre aún resuena en las campanas de la torre parroquial que él mismo ayudó a sufragar. Amasó una fortuna exportando vino a las Indias, Inglaterra y Flandes en su propio navío.
A mediados del siglo XVII, tras la partición de bienes del capitán Bartolomé Pintó, la propiedad pasó a manos del licenciado Juan Pinto de Guisla. Fue entonces cuando por donación de Beatriz Corona y Castilla, la casa cambió su destino para convertirse en la vivienda de los curas beneficiados de San Andrés. En el siglo XVIII el edificio fue renovado y mejorado por Pedro de Alcántara, manteniendo su relevancia en el tejido urbano.
Casa Álvarez de Silva
En el número 12 de la misma vía se alza la antigua morada de Amador Álvarez de Silva, escribano público de la Villa en el siglo XVI. Su historia es una red de linajes: su hija, Inés Gómez de Silva, casó con el capitán Tomás de Brito, natural de Tazacorte, y el hijo de ambos, el alférez Tomás de Brito y Silva, legaría finalmente la vivienda al presbítero Andrés Fernández Batista en 1660, fundador de la capilla de la Victoria, en la parroquia de San Andrés, y en cuya cripta yacen sus restos mortales.

Las casas del marqués de Guisla: nobleza y controversia
Al final de la calle de La Iglesia se encuentran las propiedades de Juan Domingo de Guisla Boot, primer marqués de Guisla Ghiselin. Entre ellas destaca la casa número 2, una estructura «alta y sobrada» que cautiva por sus huecos irregulares y sus bellos esgrafiados —hoy ya casi desdibujados— de carácter geométrico y estilo mudéjar.
En 1775, el marqués fundó una capilla adosada a su vivienda en honor a la Virgen del Pilar, permitiéndole asistir a los oficios desde una tribuna privada. Personaje polémico, el marqués fue figura central del despótico gobierno de los regidores perpetuos (derrotados legalmente por O’Daly y Pérez de Brito) y era conocido por su obsesión con los privilegios, llegando a pretender asistir a misa sin quitarse el sombrero. No obstante, su legado incluyó la vinculación de su casa para que sirviera como hospital de pobres.
Casa de los Buenamuerte
Situada en la calle de El Medio, encontramos la casa de los González Sánchez, conocidos popularmente como los «Buenamuerte», un singular sobrenombre que recibían en el bautismo. La vivienda, que perteneció en el siglo XIX al matrimonio formado por José Manuel González de Paz —mayordomo de la parroquia de San Andrés entre 1819 y 1830— y María de las Nieves Sánchez Wangüermert, destaca por sus detalles arquitectónicos:
- Esgrafiado simbólico: Sobre la puerta principal luce la tiara y las llaves de San Pedro.
- Galería decimonónica: En su fachada septentrional destaca una galería con ventanas de guillotina apoyada sobre pies derechos de madera.
La casa es un ejemplo de restauración en el que la propiedad ha conseguido conservar sus valores arquitectónicos. Estas casonas no son solo monumentos, sino el testimonio vivo de una época en la que San Andrés era el epicentro del comercio y la vida social del norte de La Palma.
BIBLIOGRAFÍA:
- La Villa de San Andrés Conjunto Histórico. Dr. D. Jesús Pérez Morera.
- Investigaciones arqueológicas en las criptas de la Iglesia de San Andrés. Dr. D. Juan Francisco Navarro Mederos.
- Protocolos de Blas Ximón, escribano de la Villa de San Andrés (1546-1573). Luis Agustín Hernández Martín.
FOTOGRAFÍAS:
- Calle La Iglesia con las casonas principales de la Vila de San Andrés. En primer término la casa de Fernán Pinto y la de Amador Álvarez de Silva.
- Casa de los Buenamuerte. Galería acristalada, siglo XIX.



