Los expertos de Involcan monitorizan un proceso de presurización en Tenerife, considerado normal en sistemas activos, y un terremoto de 3,4 grados en la falla entre las dos islas capitalinas.
Redacción. El Faro de La Palma, 10 de abril de 2026.
El último informe semanal GUAYOTA, publicado este viernes por el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), pone el foco de atención en la actividad sismo-volcánica de las islas centrales del archipiélago. Según los datos recogidos entre el 3 y el 10 de abril, Tenerife y Gran Canaria han protagonizado los eventos más destacados de la semana, aunque todas las islas —a excepción de La Palma— se mantienen en semáforo verde y total normalidad.
El evento de mayor magnitud registrado por la Red Sísmica Canaria fue un terremoto de 3,4 grados localizado el pasado jueves, 9 de abril, en el área de la falla tectónica situada entre Tenerife y Gran Canaria. Este sismo forma parte de los 327 movimientos de baja magnitud detectados en todo el archipiélago durante los últimos siete días, que en conjunto liberaron una energía de 1,12 gigajulios.
Vigilancia de gases en Tenerife
Uno de los puntos clave del informe es el registro de emisiones de dióxido de carbono (CO₂) en Tenerife. La Red Geoquímica Canaria indica que los valores más altos de estas emisiones se localizan en la isla tinerfeña, donde se mantiene bajo observación un proceso de presurización del sistema volcánico-hidrotermal que comenzó en 2016.
Desde Involcan se aclara que este fenómeno es «normal en sistemas volcánicos activos a corto y medio plazo», por lo que no supone una alteración de la seguridad para residentes o turistas. La deformación del terreno, otro indicador crítico, no ha mostrado variaciones de relevancia en ninguna de las islas durante este periodo.
Situación en La Palma
En cuanto a nuestra isla, el semáforo volcánico continúa en posición AMARILLA. Aunque la sismicidad es actualmente muy baja y notablemente inferior a la vivida durante la erupción de 2021, los parámetros geofísicos y geoquímicos todavía no han regresado a la normalidad absoluta después de tres años.
Esta situación de vigilancia especial implica que la población de La Palma debe seguir atenta a las comunicaciones oficiales de Protección Civil, especialmente en lo relativo a la gestión de gases en zonas específicas, mientras el resto del archipiélago desarrolla su vida cotidiana en semáforo verde.



