La Villa de Garafía refuerza su red de atención sociosanitaria con la puesta en marcha de un recurso que prioriza la independencia y la inclusión social de sus usuarios. Gracias a una inversión conjunta destinada a obras de adaptación y equipamiento especializado, el Hogar Funcional de Las Tricias se consolida como una alternativa residencial que va más allá de los centros asistenciales tradicionales.
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA, 24 DE FEBRERO DE 2026
GARAFIA.- El Cabildo de La Palma, a través de la Consejería de Acción Social, continúa impulsando la mejora de los recursos destinados a personas con discapacidad intelectual en la isla. En esta ocasión, la Corporación ha centrado sus esfuerzos en el Hogar Funcional de Las Tricias, en el municipio de Garafía, un centro gestionado por la Fundación Isonorte que busca ofrecer un entorno de convivencia integrado y profesionalizado.
Para garantizar que la instalación responda a las necesidades específicas de sus residentes, el Cabildo ha otorgado una subvención de 33.787,75 euros destinada íntegramente a la adquisición de mobiliario adaptado. Esta partida se suma a una inversión previa de 244.000 euros. Dichos fondos, procedentes del II Plan de Infraestructuras Sociosanitarias del Gobierno de Canarias, permitieron ejecutar las obras necesarias para adecuar el inmueble a los requerimientos técnicos y de accesibilidad actuales.
Fomentar la autonomía y la inclusión
La consejera de Acción Social, Ángeles Fernández, ha destacado que este tipo de hogares funcionales representan un cambio de modelo en la atención a la diversidad funcional. Al proporcionar alojamiento, supervisión técnica y atención especializada en un entorno comunitario, se potencia no solo el desarrollo personal de los usuarios, sino también su plena inclusión en la sociedad.
“Se trata de una comunidad que ofrece a las personas alojamiento y supervisión técnica en un entorno integrado, buscando potenciar su inclusión social”, señala Fernández.
La consejera defendió la necesidad de seguir colaborando estrechamente con las entidades del tercer sector, como Isonorte, para ofrecer alternativas residenciales que complementen la labor de los centros de día y centros ocupacionales. Con este nuevo recurso, se apuesta por un modelo que permite a las personas con discapacidad intelectual desarrollar su vida con el mayor grado de autonomía posible dentro de su propio territorio.



