El Consejo Insular de Aguas participa en un proyecto europeo que avisa con antelación dónde puede fallar el sistema. La isla aprende de lo que ocurrió en 2021 con la erupción del volcán.
Redacción El Faro de La Palma · 30 de abril de 2026
Imagínate esta situación: una colada de lava, un terremoto fuerte o una lluvia muy intensa afectan a una galería de agua del norte de La Palma. ¿Qué pasa entonces con el riego de los plataneros del oeste? ¿Cuántos días tarda el sistema en recuperarse? Hasta hoy, esas preguntas se respondían cuando ya había pasado el desastre. Desde este miércoles, La Palma cuenta con una herramienta digital que las responde antes.
Para qué sirve la herramienta
El Consejo Insular de Aguas se ha sumado a un proyecto europeo, desarrollado por la Universidad de La Laguna, que ha creado una especie de simulador. El sistema funciona como un mapa interactivo del agua de la isla: introduces un fenómeno —una colada, una avenida fuerte— y la herramienta calcula qué tuberías, galerías o balsas se quedarían fuera de servicio, qué zonas notarían el corte primero y cuánto tardarían los técnicos en reparar las averías.
Para una isla como La Palma —llena de galerías, pozos, balsas y kilómetros de tuberías por terrenos abruptos— eso ayuda a saber con antelación dónde están los puntos débiles. Si una determinada galería cae, ¿se queda colgado un municipio entero? ¿Afecta solo al riego o también al consumo doméstico?
La lección de 2021
El propio Cabildo lo reconoce: la erupción del volcán de Cumbre Vieja dejó a la vista la fragilidad del sistema hidráulico palmero. Tuberías cortadas, balsas afectadas, conducciones sepultadas por la lava. La emergencia se gestionó con muchísimo personal sobre el terreno y bastante improvisación. Cuatro años y medio después, la idea es que una próxima crisis no nos pille a oscuras: la herramienta avisaría desde el primer momento por dónde priorizar los esfuerzos.
El consejero insular de Aguas, Juan Ramón Felipe, defiende que la herramienta supone «un paso decisivo» para anticiparse a las emergencias y permite «trasladar el conocimiento técnico a la gestión real del territorio».
Tres islas, un mismo aprendizaje
La herramienta ya funciona en El Hierro y se prepara para entrar en Gran Canaria. La idea es comparar el comportamiento del agua en tres islas distintas para que cada una aprenda de las otras. En todas, la conclusión es la misma: el agua depende de redes complejas y de un equilibrio delicado entre lo que se consume en casa y lo que necesita la agricultura.
Un paso adelante para la gestión del agua palmera
La incorporación de esta tecnología supone un avance importante para una isla cuyo agua depende de redes históricas, complejas y muy expuestas a los fenómenos naturales. Hasta ahora, las decisiones de inversión y mantenimiento se tomaban con la información que aportaban los partes técnicos de cada avería; a partir de ahora se toman con un sistema que ya prevé el problema antes de que aparezca. Es la diferencia entre apagar fuegos y prevenirlos.
La Palma se suma así a El Hierro y a Gran Canaria como islas pioneras de Canarias en utilizar simulación avanzada para proteger su sistema hidráulico, una herramienta que llega justo cuando el cambio climático y la experiencia del volcán han puesto el agua en el centro del debate insular.



