OPINIÓN · MEMORIA PALMERA
Los primeros maestros de San Andrés y Sauces: Simón de Paz Martín y su inhabilitación para el desempeño del cargo
Del colegio nocturno de «El Topo» a la depuración de 1940
A su nieta: Laly Guerra de Paz · Manuel Marcos Pérez Hernández
La historia de la educación en San Andrés y Sauces es también la historia del esfuerzo de un pueblo por abrir las puertas del conocimiento a las nuevas generaciones.
Como recoge el libro San Andrés y Sauces…una mirada a su pasado, los primeros pasos de la enseñanza en la isla estuvieron ligados a la labor de las órdenes religiosas.
El primer gran paso a una educación pública llegó con la Real Provisión de la Audiencia de Canarias de 16 de febrero de 1805, que ordenó el establecimiento de una escuela de primeras letras. Aunque inicialmente se proyectó en San Andrés, acabaría instalándose en Los Sauces, siendo su primer maestro el clérigo Santiago Medina Acosta.
Durante buena parte del siglo XIX la enseñanza avanzó con dificultad. La falta de recursos económicos impedía mantener un número suficiente de escuelas y muchos niños debían recorrer largos caminos para asistir a clase, cuando no abandonaban los estudios para ayudar a sus familias en las labores agrícolas. La situación de las niñas era todavía más complicada y hubo que esperar varias décadas para que la educación femenina comenzara a consolidarse.
La Ley Moyano de 1857 supuso un importante impulso para la organización del sistema educativo español, aunque en municipios rurales como San Andrés y Sauces sus efectos tardaron años en hacerse plenamente visibles. Poco a poco fueron creándose nuevas escuelas y la educación empezó a ocupar un lugar cada vez más importante.
Sin embargo, aquel progreso no habría sido posible sin la entrega de una generación de maestros y maestras que hicieron de la enseñanza una auténtica vocación.
El maestro Simón de Paz Martín
Uno de los que desarrolló una intensa actividad educativa fue Simón de Paz Martín. Titulado como Maestro de Primera Enseñanza por el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, ejerció como maestro nacional, pero comprendió pronto que la enseñanza oficial no alcanzaba a toda la población. Por ello mantuvo el colegio privado de «El Topo», cuyas clases nocturnas ofrecían una oportunidad a quienes trabajaban durante el día en la agricultura y no podían asistir a la escuela en horario ordinario. Aquellas clases permitieron que numerosos jóvenes y adultos aprendieran a leer, escribir y adquirir los conocimientos básicos que les abrían nuevas posibilidades. Allí se formarían, entre otros alumnos, el Dr. Zoilo Salvador López Herrera, quien posteriormente alcanzaría un notable prestigio docente y cuya tesis doctoral estuvo dedicada al padre José de Anchieta.

Su vocación de servicio no se limitó a la educación. En 1902 fue elegido primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de San Andrés y Sauces, formando parte de la corporación presidida por Anselmo Herrera Rodríguez. Durante aquel mandato se impulsó la electrificación de las plazas y calles del casco a través de energía hidráulica, procedente del molino El Regente, donde se instaló una mini central. La inauguración de aquel primer alumbrado tuvo lugar la noche del 12 de septiembre de 1904. Su actividad cultural también se vio reflejada en la Sociedad el Progreso, de la que fue socio fundador en 1907.

Su prestigio personal le llevó a desempeñar posteriormente los cargos de juez municipal en 1911, y fiscal municipal en 1927. Finalmente en 1933 fue nombrado maestro de la Escuela Nacional de Niños nº 1 de San Andrés y Sauces.

La Guerra Civil supuso un dramático punto de inflexión en su vida.
Dos de sus hijos, Horacio y Abrahan, fueron a estudiar a la Universidad de La Laguna. Horacio de Paz Martín fue uno de los representantes más destacados del anarcosindicalismo tinerfeño. En mayo de 1936 integró la delegación de Canarias que asistió al IV Congreso Confederal de la CNT, celebrado en Zaragoza. El inicio de la Guerra Civil le sorprendió en Madrid. Participó en la preparación del proyecto republicano para intentar recuperar Tenerife en mayo de 1937. Terminada la guerra civil se exilió a Francia.
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La historia de un pueblo también se escribe desde la silenciosa labor de sus maestros
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Es muy probable que la destacada actividad política de su hijo Horacio, tuvo que ver con el expediente de depuración y la consiguiente inhabilitación para ejercer el cargo de maestro en enero de 1940. Su caso representa el de tantos docentes españoles cuya carrera quedó truncada por motivos ideológicos, pese a haber dedicado su vida al servicio de la educación.
En definitiva, la historia de un pueblo también se escribe desde la silenciosa labor de sus maestros. En las modestas aulas donde enseñaron a leer y escribir, sembraron una semilla que ha perdurado hasta nuestros días y que constituye uno de los legados más valiosos de la historia de San Andrés y Sauces.
FUENTES DOCUMENTALES Y DE LAS IMÁGENES
- San Andrés y Sauces…una mirada a su pasado. Batista Medina y Hernández López.
- Libro de Actas. Archivo Municipal de San Andrés y Sauces. 1902.
- B.O.C. (20/11/1911). Don Simón de Paz Martín, Juez Municipal.
- Anuario de las Islas Canarias. 1927. Fiscal Municipal.
- La Gaceta. 1933. Maestro de la escuela de niños nº 1 de San Andrés y Sauces.
- Paz Sánchez, Manuel de. La CNT en Canarias (1931-1939).
- La Escuela Azul (30/1/1940). Inhabilitación del maestro don Simón de Paz Martín.
- Fotografía de Simón de Paz Martín. Archivo familiar, coloreada con IA.
- Fiesta en la Alameda, 1910. Fondo Eulogio Hernández y Fernando Fernández. Restaurada y coloreada por Abraham T. Díaz Abreu.
- Título de Maestro de Primera Enseñanza. Archivo familiar.
SOBRE EL AUTOR
Manuel Marcos Pérez Hernández es colaborador de El Faro de La Palma, donde firma la serie «Memoria palmera», dedicada a la historia, los oficios y las tradiciones del norte de la isla, con especial atención a San Andrés y Sauces.
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Fuente: investigación y texto originales de Manuel Marcos Pérez Hernández, remitidos a El Faro de La Palma.



