MEMORIA PALMERA
Una virgen llegada de Campeche
La historia de una imagen mexicana en la antigua iglesia de Montserrat de Los Sauces
Entre las obras de arte que custodia la parroquia de Ntra. Sra. de Montserrat de San Andrés y Sauces existe una imagen que guarda una historia singular. Se trata de la Virgen del Rosario, una escultura llegada desde Campeche, en la Nueva España, a finales del siglo XVIII, gracias a la iniciativa del matrimonio formado por Antonio Francisco López y María de las Nieves Rodríguez. Su historia, rescatada por Jaime Pérez García en Fastos Biográficos de La Palma (1998), constituye un magnífico ejemplo de los profundos vínculos que unieron La Palma con el continente americano.
La iglesia que ya no existe
Su destino era la antigua iglesia de Ntra. Sra. de Montserrat, levantada en los primeros años del siglo XVI junto al ingenio azucarero de Pedro de Benavent. Aquel templo, construido hacia 1503 para atender las necesidades espirituales de quienes vivían y trabajaban en torno al ingenio, fue durante siglos uno de los centros religiosos más relevantes del norte palmero. Desgraciadamente, fue demolido en la década de 1960 para levantar el edificio actual, inaugurado en 1968.

Una capilla para la Virgen
Fue en aquella iglesia primitiva donde Antonio Francisco López y su esposa proyectaron construir una capilla destinada a albergar la imagen de Nuestra Señora del Rosario que habían traído desde Campeche. Jaime Pérez García recoge que la escultura fue enviada desde aquella ciudad mexicana y que Antonio Francisco López había reunido incluso los materiales necesarios para levantar la capilla: piedra labrada, madera, cal y tejas.
Sin embargo, el destino quiso que Antonio falleciera de manera repentina en Gran Canaria antes de ver cumplido su deseo. Fue entonces María de las Nieves Rodríguez quien asumió el compromiso de hacer realidad el proyecto. Su testamento, otorgado en 1807, refleja el empeño con que procuró concluir la capilla, construir el retablo y garantizar el culto a la imagen, destinando para ello parte de sus bienes y reclamando incluso el reintegro de determinadas donaciones realizadas por su esposo para sufragar la obra.
Campeche y La Palma, un vínculo comercial
Durante los siglos XVII y XVIII, Campeche era uno de los principales puertos del golfo de México y tenía intensas relaciones comerciales con las islas Canarias. Numerosos palmeros se establecieron allí dedicados al comercio marítimo, formando una activa colonia de isleños. Las conexiones familiares y económicas eran constantes; no solo viajaban personas y mercancías, sino también devociones, obras de arte y encargos religiosos. La Virgen del Rosario constituye, por tanto, un magnífico testimonio de esa red de intercambios.
No obstante, conviene hacer una precisión. El documento afirma que la imagen fue traída desde Campeche, pero ello no permite asegurar que fuese tallada allí. Campeche era un importante puerto comercial desde el que se embarcaban obras procedentes de diversos talleres novohispanos, especialmente de Puebla y de la Ciudad de México. También contaba con artesanos propios capaces de realizar imágenes religiosas. Sin una investigación documental más profunda o un estudio comparativo de la escultura, ambas posibilidades permanecen abiertas.
La propia talla ofrece, sin embargo, indicios de su origen americano. La riqueza del estofado dorado, la exuberante decoración vegetal y la calidad de la policromía recuerdan las producciones del barroco tardío novohispano, un arte que alcanzó una extraordinaria personalidad durante el siglo XVIII.

Un patrimonio que permanece
La desaparición de la antigua iglesia de Montserrat supuso también la pérdida de la capilla para la que había sido concebida esta imagen. Hoy la Virgen del Rosario ya no recibe culto público, pero continúa conservándose como una de las piezas del patrimonio artístico de la parroquia. Su valor trasciende el aspecto devocional: constituye un documento histórico que nos habla de emigración, de comercio, de relaciones familiares y de la circulación de obras de arte entre América y Canarias.
Gracias al empeño de un matrimonio saucero y a las estrechas relaciones entre La Palma y Campeche, una Virgen nacida al otro lado del Atlántico encontró su hogar en la antigua iglesia de Montserrat, donde permaneció durante más de ciento cincuenta años.
Nota: mi agradecimiento a Javier Marante Rodríguez por la información facilitada.
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Gracias al empeño de un matrimonio saucero y a las estrechas relaciones entre La Palma y Campeche, una Virgen nacida al otro lado del Atlántico encontró su hogar en la antigua iglesia de Montserrat, donde permaneció durante más de ciento cincuenta años.
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Manuel Marcos Pérez Hernández — Memoria palmera
SOBRE EL AUTOR
Manuel Marcos Pérez Hernández es colaborador habitual de El Faro de La Palma y autor de la serie «Memoria palmera», dedicada a rescatar la historia de San Andrés y Sauces y del norte de la isla: sus edificios, sus oficios, su emigración y su patrimonio.
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Fuente: Jaime Pérez García, Fastos Biográficos de La Palma (1998). Investigación y texto: Manuel Marcos Pérez Hernández.



