ECONOMÍA · TURISMO
Alquiler vacacional en La Palma: tres respuestas y dos peticiones para que el dinero de cada reserva se quede en la isla
Cuarta y última entrega de «Tu casa. Tu precio. Tu isla.». Después de tres análisis sobre lo que se pierde por el camino, el gestor Ulrich Götz Roth propone qué hacer: propietarios con las cuentas claras, canales propios y clientes que repiten.
Redacción El Faro de La Palma · 25 de julio de 2026
Una casa llena todo el verano y un propietario que, al echar cuentas en diciembre, descubre que ha trabajado mucho para ganar poco. Ese es el punto de partida de la serie que Ulrich Götz Roth, gerente de 100 Árboles S.L. y de La Palma Travel, cierra ahora en El Faro después de tres entregas dedicadas a poner números a lo que se queda por el camino entre lo que paga el viajero y lo que llega a la isla. Esta última va de lo contrario: de qué se puede hacer.
Su tesis, resumida, es que el turismo lleva años midiéndose con los indicadores equivocados. Visitantes, noches, plazas ocupadas. La pregunta que propone añadir es otra: cuánto de ese dinero permanece de verdad en La Palma. Y avisa de que la respuesta no depende solo de las plataformas internacionales: también de alojamientos gestionados desde fuera de la isla y de actividad que nunca llega a entrar en la economía local ni en la base fiscal del territorio.
Lo primero: saber cuánto queda de verdad
La primera de sus tres respuestas empieza en casa. Cada propietario que alquila un alojamiento turístico debería conocer una cifra concreta: cuánto necesita recibir neto por reserva para que el negocio se sostenga. No el precio que ve el viajero, ni el importe antes de descuentos, ni la ocupación como dato suelto, sino lo que queda una vez restadas comisiones, promociones, costes de cobro, gastos, impuestos y mantenimiento. Sin ese número, sostiene, no hay estrategia: hay dependencia.
Después: canales propios y clientes que vuelven
La segunda respuesta es diversificar. Götz Roth insiste en que no propone romper con las grandes plataformas —«son herramientas útiles que nos dan visibilidad en todo el mundo»—, sino dejar de depender de un único canal, como no depende de un solo proveedor ningún negocio sano: escaparate internacional, sí, pero con marca propia, herramientas de reserva independientes y gestión hecha desde la isla.
La tercera es la fidelización, y es la que más tiene que ver con lo que ocurre cuando el visitante ya está aquí: el propietario que cuida la casa, la empresa local que atiende, quien recomienda una ruta, una bodega o un restaurante. Si ese cliente repite y reserva por un canal directo, dice, ganan todos: el viajero accede a mejor trato o mejor precio, el propietario conserva margen y la isla retiene dinero que antes no circulaba aquí.
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Cuando pierdes el control de tu margen, ya no vives del turismo; sobrevives trabajando para las plataformas.
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Ulrich Götz Roth — gerente de 100 Árboles S.L. / La Palma Travel
Lo que le pide a los ayuntamientos, al Cabildo y al Gobierno
La parte final del artículo sale del ámbito privado. A los ayuntamientos les plantea que dejen de medir su condición de municipio turístico por el número de visitantes que reciben y se hagan otra pregunta: «¿cuánto del turismo que pasa por el municipio se queda realmente en el municipio?». Ser destino, argumenta, no puede consistir solo en soportar más presión sobre carreteras, agua, residuos y servicios.
Al Cabildo de La Palma y al Gobierno de Canarias les pide algo más concreto: que el retorno económico local se mida como se miden la ocupación o las plazas alojativas, y que la política turística no se agote en atraer demanda. Formación para propietarios, digitalización real de las pequeñas empresas, impulso de canales propios y acompañamiento en el cumplimiento normativo son, en su lista, tan políticas turísticas como una campaña de promoción.
Quién firma esto y por qué importa saberlo
Conviene decirlo con claridad, porque el lector lo merece: quien firma el análisis es un empresario del sector que lleva más de veinte años comercializando alojamientos en La Palma y que se dedica, precisamente, a la gestión local y profesional que defiende. Eso no invalida sus números —los tres artículos anteriores los detallaron uno a uno—, pero sí explica desde dónde mira. El debate que abre, en cambio, no es suyo: es de cualquier isla pequeña que vive del turismo y no controla el escaparate donde se vende.
LAS CLAVES
- La idea central: el turismo no se mide solo por visitantes y ocupación, sino por cuánto valor permanece en el territorio.
- Para el propietario: calcular el ingreso neto por reserva —después de comisiones, descuentos, cobros, gastos e impuestos— antes de fijar precio.
- Para el sector: usar las plataformas como escaparate, pero desarrollar canales propios y gestión desde la isla.
- Para el visitante: repetir y reservar por canal directo deja más dinero en La Palma.
- Para las instituciones: incorporar el retorno económico local como indicador turístico y apoyar la capacidad de gestión de las empresas de la isla.
Fuente: artículo de opinión remitido por Ulrich Götz Roth (100 Árboles S.L. / La Palma Travel). Foto: cedida.



