OPINIÓN · MEMORIA PALMERA
La Guardia Civil en San Andrés y Sauces (1911-1957): de una concesión por Real Orden a la búsqueda de una sede definitiva
Del arrendamiento de la primera vivienda en el pago de Pavones al traslado a Manos de Oro, un altercado que acabó con el alcalde detenido en Puerto Espíndola y la construcción de la Casa Cuartel definitiva, obra del arquitecto Tomás Machado. Por Manuel Marcos Pérez Hernández.
El punto de partida de la presencia institucional de la Benemérita en nuestro municipio se fijó formalmente a principios de 1911. Por Real Orden del Ministerio de la Gobernación de 27 de enero de 1911 —dictada a propuesta de la Dirección General de la Guardia Civil— se concedió de forma oficial a San Andrés y Sauces la instalación de un puesto del cuerpo.
El despliegue de las fuerzas se hizo efectivo el 26 de febrero de 1911. En la sesión plenaria celebrada el 26 de marzo de 1911, bajo la presidencia del Alcalde don Manuel Gorgonio Martín, la Corporación se dio por enterada del mandato ministerial.
Al no disponer el Ayuntamiento de dependencias propias, se aprobó el arrendamiento de una vivienda propiedad de don Anselmo Herrera Rodríguez en el pago de Pavones. Las condiciones fijaron una renta de 400 pesetas durante la primera anualidad y 500 pesetas para las sucesivas, corriendo a cargo del consistorio el coste de las obras de acondicionamiento e instalación.
En la prensa de la época, como el periódico La Razón (enero de 1911), el vecindario recibía con satisfacción la llegada de las fuerzas para aplacar las crispaciones políticas locales, si bien el pago de los arrendamientos comenzó a pesar rápidamente en el presupuesto local.
El traslado a Manos de Oro (1924): deficiencias y subsanación
El constante encarecimiento de la vida y el deterioro de las instalaciones obligaron a la Corporación a buscar alternativas de alojamiento. Tras haberse aprobado en los presupuestos de 1922 una consignación de 600 pesetas para alquiler de la sede, en el Pleno de enero de 1924 se tramitó el traslado de la Casa Cuartel al pago Manos de Oro, a un inmueble propiedad de don Norberto de Paz González.
La operación no estuvo exenta de contratiempos. Las inspecciones de la Jefatura de la Guardia Civil y de las comisiones municipales señalaron importantes deficiencias: la vivienda requería reformas urgentes, carecía de la adecuada canalización de agua potable. Pese a ello, el Ayuntamiento medió con el propietario y asumió los trabajos de subsanación. Una vez acondicionado el inmueble, se formalizó el contrato de inquilinato por un importe anual de 600 pesetas.
Entre la devoción popular y el reclamo a la Dirección General (1930-1931)
La integración de la Guardia Civil en la vida social y festiva de San Andrés y Sauces se consolidó con los años. Un momento de especial arraigo tuvo lugar durante las fiestas de Montserrat de 1930, cuando se bendijo una bandera adquirida por el Ayuntamiento para que ondeara en la Casa Cuartel.
No obstante, en la esfera económica la situación se volvió insostenible. En el Pleno de noviembre de 1931, la Corporación acordó dirigirse a la Dirección General de la Guardia Civil solicitando que fuera el Estado y no el Ayuntamiento el que costeara los alquileres de la Casa Cuartel. Por aquel entonces la renta anual ascendía a 1500 pesetas, y el municipio argumentó que un gasto de competencia estatal no tenía que ser abonado por la hacienda local.
Tensión política: el incidente de Puerto Espíndola
Más allá de las controversias presupuestarias, las relaciones entre la autoridad municipal y el mando del puesto atravesaron momentos de extrema fricción. El episodio más crítico ocurrió el 21 de octubre de 1931 tras declararse una huelga obrera en la descarga de un vapor en Puerto Espíndola. Ante la disputa entre sindicatos federados y obreros libres, el cabo comandante del puesto acudió con otro agente a restablecer la actividad laboral.
La llegada del joven alcalde, don Crispiniano de Paz González, que intentó mediar y reprochó al cabo no haber informado a la alcaldía, desencadenó un fuerte enfrentamiento dialéctico. La discusión derivó en la inmediata detención y encarcelamiento del regidor municipal por orden del cabo. El grave hecho exigió la urgente intervención del Gobernador Civil y del Delegado del Gobierno en La Palma, quienes ordenaron la rectificación y la liberación del alcalde al no existir delito común.
El proyecto arquitectónico y la construcción de la Casa Cuartel
Ante la permanente inestabilidad de los arrendamientos y la necesidad de dotar de dignidad al puesto, las autoridades locales e insulares impulsaron la edificación de un inmueble de nueva planta destinado a albergar la sede definitiva de la Guardia Civil en el municipio. La concepción del edificio corrió a cargo del arquitecto Tomás Machado y Méndez-Fernández de Lugo, figura clave del racionalismo y regionalismo canario.
Las obras de la primera fase arrancaron formalmente en 1940 con un presupuesto de 110.449 pesetas. Años más tarde, con el fin de completar el alojamiento y consolidar el inmueble, en agosto de 1947 se consignó un presupuesto de 126.395 pesetas para la terminación de la planta alta. Con este impulso definitivo, los trabajos se dieron por concluidos formalmente en 1948.
En el pleno de 23 de febrero de 1957, presidido por el alcalde don Julián Marante Rodríguez, se acordó formalizar un préstamo con el Banco de Crédito Local para la ejecución de diversas obras municipales, entre las que se encontraba la finalización de la Casa Cuartel de la Guardia Civil.
Fotografías


Fuentes documentales consultadas
- Actas de plenos de 1911, 1922, 1924, 1931 y 1957. Archivo Municipal de San Andrés y Sauces.
- Programa de las Fiestas de Septiembre de 1930.
- Crispiniano de Paz González: Ciencia y Política, Pasión y Prisión. Néstor Hernández López.
SOBRE EL AUTOR
Manuel Marcos Pérez Hernández es colaborador habitual de El Faro de La Palma y autor de la serie «Memoria palmera», dedicada a rescatar la historia de San Andrés y Sauces y del norte de la isla: sus edificios, sus oficios, su emigración y su patrimonio. Fue senador por La Palma.
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