OPINIÓN · MEMORIA PALMERA
Adeyahamen y Bediesta: el agua de Marcos y Cordero al servicio de la agricultura
Una obra de interés general del Estado que permitió aprovechar los caudales que durante el invierno se perdían al mar. Por Manuel Marcos Pérez Hernández.
El agua ha sido siempre uno de los principales recursos de San Andrés y Sauces. Los nacientes de Marcos y Cordero constituyen una de las mayores riquezas hidráulicas de la comarca, pero durante siglos existía una contradicción difícil de resolver: en invierno, cuando los nacientes aportaban sus mayores caudales, una parte importante del agua terminaba perdiéndose en el mar, mientras que en verano, cuando más necesaria era para la agricultura, se producía escasez.
Resolver el problema fue durante décadas una aspiración de los agricultores y de las instituciones del municipio. El proyecto para el aprovechamiento de los nacientes del Barranco del Agua fue aprobado definitivamente en 1988 y contempló la construcción de dos embalses, Adeyahamen y Bediesta, como un único sistema hidráulico. Las obras fueron declaradas de Interés General del Estado y financiadas íntegramente por el Gobierno de España.
La primera balsa fue Adeyahamen, situada en la zona del Brasil. Su construcción requirió previamente la adquisición de los terrenos afectados. Durante los días 25 y 26 de enero y 2 y 3 de febrero de 1990 se efectuó en el ayuntamiento el pago de las expropiaciones, alcanzándose acuerdos con la totalidad de los propietarios de las numerosas fincas afectadas; el importe fue de 44 millones de pesetas.
La obra, adjudicada a Ginés Navarro, S.A., tuvo una capacidad de 337.000 metros cúbicos y una inversión final próxima a los 400 millones de pesetas. Entró en funcionamiento en 1994 y fue inaugurada el 24 de septiembre de aquel año por el ministro para las Administraciones Públicas, Jerónimo Saavedra Acevedo.

La segunda balsa y el cierre del sistema
Adeyahamen supuso un importante paso, pero no resolvía por sí solo todo el problema. Los caudales de Marcos y Cordero durante el invierno superaban la capacidad de almacenamiento de la primera balsa, por lo que era necesario construir Bediesta.
La segunda fase sufrió retrasos en su tramitación. En mi condición de senador por La Palma intervine ante el Ministerio de Medio Ambiente para reclamar la agilización de una obra que consideraba fundamental para San Andrés y Sauces y para la agricultura de la zona. Finalmente, en diciembre de 1996 se publicó la licitación de Bediesta, con un presupuesto de 836 millones de pesetas.
Bediesta, con una capacidad próxima a los 295.000 metros cúbicos, se proyectó en una cota inferior a Adeyahamen, permitiendo recoger los excedentes que la primera balsa no podía almacenar. El sistema contempla además conducciones para poder trasladar los sobrantes hacia otras infraestructuras hidráulicas de la isla.

La construcción de ambas balsas significó, por tanto, mucho más que la ejecución de dos obras independientes. Permitió crear un sistema de regulación y almacenamiento de las aguas de Marcos y Cordero, garantizando su disponibilidad para el riego durante los meses de mayor demanda y evitando que los excedentes de invierno se pierdan al mar.
Para un municipio esencialmente agrícola como San Andrés y Sauces, esta actuación constituyó una de las grandes inversiones públicas de las últimas décadas del siglo XX. Hoy este sistema es eficazmente gestionado por la Comunidad de Regantes de San Andrés y Sauces.
SOBRE EL AUTOR
Manuel Marcos Pérez Hernández es colaborador habitual de El Faro de La Palma y autor de la serie «Memoria palmera», dedicada a rescatar la historia de San Andrés y Sauces y del norte de la isla: sus edificios, sus oficios, su emigración y su patrimonio. Fue senador por La Palma.
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