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La antigua «Masa Coral» de Santa Cruz de La Palma (y II): la gira que conmovió al archipiélago, el declive de la guerra y el resurgir de 1950

by José Guillermo Rodríguez Escudero
junio 3, 2026
in Cultura, La Palma
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CULTURA · LA MASA CORAL DE LA PALMA · y II

La antigua «Masa Coral» de Santa Cruz de La Palma (y II): la gira que conmovió al archipiélago, el declive de la guerra y el resurgir de 1950

Segunda y última entrega del retrato a fondo de la primera etapa de la Masa Coral palmera, escrito por José Guillermo Rodríguez Escudero. De la apoteosis tinerfeña y grancanaria en julio de 1930 al silencio impuesto por la Guerra Civil, con la diva palmera Micaela Francisco en el centro y un epílogo luminoso: el resurgir liderado por Sixto Massieu en 1950.

Aquella «exitazo sería una realidad» que había augurado J. Delgado se cumplió a finales de julio de 1930. La Masa Coral de Santa Cruz de La Palma cruzó por primera vez el mar para presentarse en Tenerife y Gran Canaria en una gira corta pero apoteósica que la consolidó como la primera agrupación coral del archipiélago. Apenas tres años después repetiría viaje con éxito igual o superior. Y, antes incluso de la guerra, una corriente subterránea empezó a desgastarla por dentro hasta el silencio absoluto de 1936.

Antonio Ortega Rodríguez (1898-1940), uno de los ayudantes en los ensayos y figura querida del orfeón en su etapa fundacional. Cesión del archivo de José Guillermo Rodríguez Escudero.

La gira de 1930: Tenerife y Gran Canaria

El día 16 de julio de 1930 la Masa Coral arribó al muelle de Santa Cruz de Tenerife. Fue recibida con todos los honores por el alcalde de la ciudad y los presidentes del Cabildo Insular, de la Mancomunidad del Valle de La Orotava y de la Mancomunidad Provincial. Estas entidades impusieron corbatas al estandarte palmero. A esos corbatines se sumarían pronto los del Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, el de la colonia palmera en Tenerife, el del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma y el del Círculo Mercantil de Las Palmas.

La prensa local se hizo eco de la efeméride publicando un jocoso poema firmado por el humorista «Nijota», titulado Musa cómica:

«Después de un viaje ideal, / clara luna, mar en calma, / llegó la Masa Coral / de Santa Cruz de La Palma […] / Con admiración sincera, / muy en serio, nada en guasa, / ¡saludo a La Palma entera / con las manos, en la Masa!».

La Masa Coral de La Palma en el Teatro Circo de Marte. La misma agrupación que en julio de 1930 hizo historia con sus conciertos en el Teatro Guimerá, el Teatro Pérez Galdós y el Teatro Leal. Cesión del archivo de José Guillermo Rodríguez Escudero.

Tras la presentación de los días 17 y 18 de julio en el Teatro Guimerá de la capital provincial, la coral se dio cuenta del éxito obtenido. No solo los espectadores presentes en los dos festivales demostraron su gran aceptación con sonoras ovaciones: los transeúntes por las calles tinerfeñas les ofrecieron muestras espontáneas de simpatía, cariño y admiración. La prensa, igualmente, no tardó en convertir aquello en titular.

«La fama no había mentido, ni siquiera exagerado. La Masa Coral de La Palma, dentro de la modestia con que los aficionados que la integran se presentan, constituye un muy excelente conjunto artístico, en el que la nota que preferentemente la distingue es la afinación y el exquisito gusto con que los cantantes de ambos sexos dan vida a sus interpretaciones líricas». — La Gaceta de Tenerife, 18 de julio de 1930.

«La Masa Coral es un magnífico orfeón, que por su composición y clase de los elementos que lo integran, merece ser considerado como una excelente agrupación artística, digna de figurar entre las mejores de su clase». — La Prensa, 18 de julio de 1930.

«Los dos conciertos que en el Teatro Guimerá dio la Masa Coral de Santa Cruz de La Palma constituyeron dos triunfos concluyentes, definitivos, que el público saboreó y supo elogiar y aplaudir ruidosamente». — El Progreso, 19 de julio de 1930.

El día 20 la coral embarcó hacia Gran Canaria. La prensa grancanaria recibió a la agrupación palmera con elogios igualmente cálidos tras la brillante recepción en el muelle de Las Palmas y los dos conciertos celebrados los días 20 y 21 de julio en el Teatro Pérez Galdós:

«No es cosa frecuente la existencia de un orfeón por estas sociedades atlánticas. Muchísimo menos frecuente es un orfeón de un volumen artístico comparable a la masa coral que anoche oímos encantados y maravillados en la escena del Galdós… La Masa Coral de La Palma nos ha dado una lección de inquietud artística y espiritual». — El Mercantil Canario, 21 de julio de 1930.

Desde Gran Canaria, el grupo regresó a Tenerife. Los dos esperados conciertos finales tuvieron lugar en el Teatro Leal de La Laguna y en el Parque Recreativo de Santa Cruz de Tenerife. El primero, el 22 de julio a las 21:30, se anunció como «único y extraordinario concierto»; el segundo, a la misma hora del día siguiente, como «concierto popular de despedida». Tras esta última actuación, la coral se dirigió a pie hacia el muelle. Jaime Pérez García relataba que «la marcha por las calles santacruceras constituyó una verdadera manifestación popular, con la banda musical al frente y el inmenso gentío que acompañó durante el recorrido hasta el puerto». Crítica, prensa, público y entendidos coincidían en que estaban ante «una verdadera agrupación, la más valiosa en su género en Canarias, la primera, por no decir la única».

Micaela Francisco: la diva palmera de Madrid

Para acompañar a la agrupación en este periplo canario fuera de La Palma, llegó desde Madrid una antigua componente: Micaela Francisco. Había sido la única que había emigrado para perfeccionar su voz, «dotada de una magnífica voz de tiple ligera, de timbre sonoro y armonioso», y el Cabildo Insular de La Palma la había pensionado para estudiar en el Conservatorio Nacional de Música y Declamación, donde fue alumna aventajada de la soprano Ángeles Nieto.

Jaime Pérez García recordaba que su debut ante el público palmero —en el Teatro Circo de Marte, acompañada al piano por Ángeles Pérez Martín, alumna del maestro Cubiles— llegó después de un sonado éxito en el prestigioso Teatro María Guerrero de Madrid. La Guerra Civil truncaría una carrera prometedora que la diva había iniciado con una compañía de arte lírico de gira por la Península. Más tarde se dedicó a la opereta y a otros géneros, antes de retirarse definitivamente de toda actividad artística.

El Tiempo del 24 de marzo de 1928 ya había dejado constancia, antes de aquel periplo madrileño, de las dotes excepcionales de Micaela: «…en el dúo de Cossette y Pelagia, de Bohemios, cantado por las señoritas Tula Felipe y Micaela Francisco, esta última tendrá ocasión de lucir sus excepcionales facultades, terminándolo con un mi bemol sobreagudo, nota maravillosa que sólo pueden emitir contadas mezzo-sopranos de ópera, después de prolongados estudios de canto».

[FOTO · La Masa Coral en el Teatro Circo de Marte · época de plenitud]

Socios de Mérito, Academia insular y el quinto aniversario

A la vista de las facilidades y atenciones recibidas en ambas islas durante la gira de 1930, la entidad palmera nombró varios Socios de Mérito: Pedro López y Martín-Romero, Apeles Díaz San Luis (por la preparación y organización de los viajes en Tenerife), Francisco Bonnín Guerín (presidente del Círculo de Bellas Artes de la capital tinerfeña), Ramón Baudet Grandy (dueño del Parque Recreativo), Juan de la Cruz Martín (empresario del Teatro Leal), Federico de León Santanach y Felipe Suárez Falcón (Círculo Mercantil de Las Palmas, por la organización del viaje a Gran Canaria), Emilio Ley Arata (gerente de la Compañía de Vapores, por haber puesto un buque a disposición del grupo entre ambas islas capitalinas) y Emilia Morales, viuda de Pinto, por haber bordado el estandarte de la agrupación.

Desde su constitución, la Sociedad Coral mantuvo abierta y dirigió gratuitamente una academia insular de canto y música, subvencionada desde 1931 por el Cabildo palmero. Otras entidades contribuyeron a su mantenimiento ese mismo año: el Ayuntamiento capitalino y el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes.

En 1932, celebrando el quinto aniversario de la coral, se rindió un sentido homenaje a su director don Elías Santos «por su perseverancia y abnegado desinterés al frente de la agrupación», entregándole el nombramiento de Socio de Mérito. La agrupación llegaba entonces a 78 componentes —11 sopranos, 12 contraltos, 16 tenores primeros, 12 tenores segundos, 14 barítonos y 12 bajos—. Su repertorio abarcaba obras clásicas, folklóricas y sacras de autores nacionales, locales y extranjeros, propias o arregladas para voces mixtas.

Vuelta a Tenerife y Gran Canaria en 1933

La Masa Coral palmera regresó al archipiélago en 1933 con un éxito igual o superior al obtenido tres años antes. La prensa lo dejó por escrito:

«Nada tan elevado ni tan meritorio para la isla hermana, como su Masa Coral, exponente artístico el más destacado hoy en el Archipiélago». — La Prensa (Tenerife), 1 de julio de 1933.

«No acertamos a loar en la justa medida el esfuerzo que ha requerido constituir, en el breve recinto de una isla canaria, y más concretamente dentro del estrecho marco de su capitalidad, una agrupación coral de tan alto rango como la que ahora nos visita». — El Defensor de Canarias, Las Palmas, 26 de junio de 1933.

En la isla, la coral continuó siendo la base de los espectáculos y los diversos actos de la Bajada de la Virgen, fue invitada a veladas artísticas y celebraciones religiosas y, como novedad, añadió varias voces foráneas para representar a los personajes solistas.

El declive y el silencio de la guerra

Luego, la agrupación pasó por temporadas de poca actividad y escasa participación en actos culturales y artísticos. Manuel Henríquez Pérez argumentaba que una de las causas de su declive y posterior desintegración fue precisamente la Guerra Civil, «que llevándose las voces masculinas, azotó nuestra Patria durante tres años». Antes de 1936, sus últimos conciertos «ya en pleno proceso de descomposición, tenían acentos funerales».

«

La Coral quemó sus alas en la llama ardiente de su propio triunfo exterior.

»

EL SECRETARIO DEL ORFEÓN

Fueron varios los intentos de rescatarla, de incorporar nuevas voces para «nutrir las filas de los muertos y ausentes», de ensayar nuevas obras, de imprimir más energía e ilusión a los proyectos. Pero «pronto la desidia de unos, el aburrimiento y la indiferencia de otros ahogaron la renaciente promesa de la Masa Coral». La coral —escribía Henríquez Pérez— «andaba errante y para efectuar sus ensayos pasó por la Obrera y por el Teatro Chico». La esperanza de los veteranos era que, «como moderna ave fénix», resurgiese de sus cenizas, siempre encabezada por la fe del maestro Santos Rodríguez y del eficaz y valioso Rodríguez Méndez, «verdadera y simpática institución de la Masa Coral».

En 1936 la Masa Coral se desarticuló por completo. La Sociedad de la cual dependía siguió viviendo «de manera pasiva». Hubo intentos de reagrupar el cuerpo coral en 1940 y en 1942, pero nuevamente esta tentativa fracasó por varias razones.

El resurgir de 1950: la entrada de Sixto Massieu

Hubo que esperar hasta noviembre de 1950 para que se restaurase efectivamente la agrupación, esta vez con 100 voces mixtas, «en virtud de una labor preparatoria de propaganda paciente y bien organizada». Todo apuntaba a que aquel resurgimiento se debió, sobre todo, al esfuerzo impulsor y organizador de Sixto Massieu, apodado por sus amigos «el entusiasta».

La coral se presentó a su público —por propia iniciativa— en la Plaza de España de la capital palmera, durante la Semana Santa de 1951, interpretando los motetes O vos omnes y Dextera Domini, en versión coral del recordado y sempiterno maestro Santos.

La Masa Coral interpreta el motete desde la escalinata de El Salvador durante la Semana Santa de 1951. Es la presentación pública del resurgir de la agrupación tras quince años de silencio, con la versión coral del maestro Elías Santos. Cesión del archivo de José Guillermo Rodríguez Escudero.

La Plaza de España de Santa Cruz de La Palma, escenario de la presentación pública de la Masa Coral restaurada por Sixto Massieu en la Semana Santa de 1951, con los motetes O vos omnes y Dextera Domini en versión coral del maestro Santos. Cesión del archivo de José Guillermo Rodríguez Escudero.

Pero esa es ya la segunda etapa de la Masa Coral, una historia que merece su propio relato. Antes de pasar de página conviene cerrar como cerró Gregorio Gómez su emocionada reseña sobre la primera etapa, con palabras de don Antonio Rodríguez Méndez: «Volquemos entera el alma en la Música, ya que ella es una de las pocas cosas por las que vale la pena vivir lo que nos queda de vida». Y conviene también recordar nombres que no pueden faltar como colofón: Andrés Rodríguez Méndez, los dos primeros presidentes de aquella Época de Oro —Manuel Sánchez Rodríguez y Juan Martín Pérez—, los ayudantes en los ensayos Domingo Santos Rodríguez y Antonio Ortega Rodríguez, el primer secretario y promotor de la Sociedad Coral Eduardo Ortiz Redondo, los cantantes y socios protectores «y, con letras de oro, a Don Elías Santos Rodríguez. Todos crearon la Institución Artística que más renombre le ha dado, y sigue dándole, a la Isla de La Palma».

BIBLIOGRAFÍA

  • ACOSTA PÉREZ, Domingo. «Bodas de plata artísticas…», Diario de Avisos (Santa Cruz de La Palma, 29 de marzo de 1952).
  • BABEL, Leonardo. «El Concierto de la Coral», El Tiempo (Santa Cruz de La Palma, 4 de marzo de 1928).
  • HENRÍQUEZ PÉREZ, Manuel. «De la Sociedad Coral. 1951: Un año de labor reorganizadora», Diario de Avisos (Santa Cruz de La Palma, 22 de enero de 1952).
  • MASSIEU GONZÁLEZ, Sixto Manuel. La Masa Coral de La Palma, Gobierno de Canarias, 1988.
  • PÉREZ GARCÍA, Jaime. «Una sociedad de 66 años de existencia: la Masa Coral de La Palma», suplemento dominical de El Día (Santa Cruz de Tenerife, 19 de junio de 1983).
  • VV.AA. Prensa: La Gaceta de Tenerife (18 de julio de 1930), La Prensa de Tenerife (18 de julio de 1930 y 1 de julio de 1933), El Progreso (19 de julio de 1930); El Mercantil Canario (21 de julio de 1930) y El Defensor de Canarias (21 y 26 de julio de 1930; 26 de junio de 1933); Diario de Avisos (febrero de 1928; junio-julio de 1930; 29 de marzo de 1952) y El Tiempo (17 de enero, 11 de febrero, 9 y 24 de marzo, 11 de junio y 17 de julio de 1928; 2 de julio de 1929).

SOBRE EL AUTOR

José Guillermo Rodríguez Escudero es investigador y divulgador palmero, especializado en historia, patrimonio, religiosidad y memoria de La Palma. Sus trabajos para El Faro de La Palma rescatan tradiciones, instituciones y figuras clave de la vida cultural insular a partir del estudio sistemático de la prensa local de la época y de los fondos documentales accesibles.

LAS DOS ENTREGAS DE ESTA SERIE EN EL FARO

  • La antigua «Masa Coral» de Santa Cruz de La Palma (I): el sueño de Elías Santos, la coral que nació de una guerra y el espaldarazo de la Bajada de 1930
  • La antigua «Masa Coral» de Santa Cruz de La Palma (y II): la gira que conmovió al archipiélago, el declive de la guerra y el resurgir de 1950 — (esta entrega)

Texto: José Guillermo Rodríguez Escudero. Investigación realizada a partir de la prensa local y regional de la época, los trabajos de Jaime Pérez García, Domingo Acosta Pérez, Manuel Henríquez Pérez y la obra de referencia de Sixto Manuel Massieu González (Gobierno de Canarias, 1988). Fotografías cedidas por el autor.

Tags: Elías Santos RodríguezGuerra CivilJosé Guillermo Rodríguez EscuderoMasa Coral de La PalmaMemoria palmeraMicaela FranciscoSixto MassieuTeatro GuimeráTeatro LealTeatro Pérez Galdós
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