Profesionales del sector denuncian esperas de hasta años para cobrar facturas por servicios ya prestados. Mientras la institución gestiona un presupuesto de 223 millones de euros, la falta de agilidad administrativa pone en riesgo la viabilidad de las pequeñas empresas y el sustento de los creadores de la isla.
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA, 23 DE MARZO DE 2026.
La gestión de los pagos a proveedores en el área de Cultura del Cabildo de La Palma ha generado un profundo malestar entre los trabajadores del sector. Autónomos, particulares y pequeñas empresas locales han trasladado su frustración ante lo que consideran una falta de compromiso y seriedad por parte de la administración insular, que mantiene deudas pendientes por trabajos finalizados hace meses, y en algunos casos, años.
El impacto de las «cantidades irrisorias» Lo que para una institución con un presupuesto anual de más de 223 millones de euros pueden parecer cifras menores o trámites burocráticos sin urgencia, para un profesional independiente representa el ingreso necesario para cubrir su actividad y su sustento diario. El conflicto de intereses es evidente: la solidez financiera de la administración frente a la vulnerabilidad económica de quienes aportan valor cultural a la isla.
Vías de protesta agotadas Ante la falta de resultados tras numerosas reuniones técnicas e institucionales, muchos afectados se han visto obligados a recurrir a las redes sociales y a los grupos de la oposición para visibilizar su situación. Se denuncia que la responsable del área aún no ha dado una fecha clara para regularizar estos abonos, a pesar de que los proyectos y actividades ya han sido disfrutados por la ciudadanía palmera.
«Quien cumple con su trabajo merece una administración que cumpla con sus pagos», se reclama desde el sector, subrayando que la cultura de La Palma no solo necesita aplausos, sino seguridad jurídica y responsabilidad financiera. La exigencia es clara: un pago inmediato de las facturas pendientes para garantizar que el motor cultural de la isla no se detenga por asfixia económica.



