Un equipo científico internacional, con participación destacada del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y la Universidad de La Laguna (ULL), ha desvelado la naturaleza de un fenómeno astronómico excepcional: un objeto subestelar rodeado por un sistema de anillos masivo que bloqueó la luz de su estrella anfitriona durante casi un año.
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA, 13 de febrero de 2026.
SANTA CRUZ DE TENERIFE. La comunidad científica ha logrado identificar la causa de un oscurecimiento inusualmente prolongado en la estrella ASASSN-24fw, situada en la constelación de Monoceros, a unos 3.000 años luz de distancia de la Tierra. Entre finales de 2024 y mediados de 2025, la estrella perdió hasta el 97% de su brillo de forma gradual en un evento que se extendió por casi 200 días, convirtiéndose en uno de los eclipses estelares más largos jamás registrados.
El fenómeno se explica por el tránsito de un objeto compañero, posiblemente una enana marrón (un cuerpo con masa intermedia entre un planeta y una estrella), que posee un sistema de anillos gigante, similar a un «platillo cósmico», que orbita la estrella. Según los datos publicados en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, este objeto tiene una masa superior a tres veces la de Júpiter. Su sistema de anillos es notablemente grande y se extiende hasta aproximadamente 0,17 unidades astronómicas, lo que equivale a la mitad de la distancia entre el Sol y Mercurio.
Carlos del Burgo, investigador de la Universidad de La Laguna (ULL) y el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) que ha participado en el estudio, explica que el evento fue detectado inicialmente por el All-Sky Automated Survey for Supernovae (ASAS-SN). «Este evento nos llamó la atención y observamos esta estrella con distintos instrumentos. Así pudimos realizar la caracterización estelar y modelar el tránsito, que resultó ser extraordinariamente largo, revelando algunos ‘tesoros’ ocultos en los alrededores», señala el experto.
Durante el estudio, los investigadores también descubrieron por casualidad la presencia de una estrella enana roja en las proximidades del sistema. El análisis detalla que la propia estrella ASASSN-24fw, que es un 50% más masiva que nuestro Sol y aproximadamente el doble de grande, presenta restos de posibles colisiones planetarias pasadas o en curso muy cerca de ella, un rasgo inusual dada su edad de varios miles de millones de años.
Para desentrañar este misterio, el equipo utilizó una red global de telescopios robóticos, incluyendo el sistema ATLAS de la NASA, y obtuvo datos fotométricos y espectroscópicos de instalaciones de renombre como el Observatorio W. M. Keck, el Telescopio Magallanes y el Telescopio Global del Observatorio Las Cumbres (LCOGT). De cara al futuro, se planean observaciones con el Telescopio Espacial James Webb (JWST), ALMA o el Very Large Telescope (VLT) para comprender mejor cómo se forman y evolucionan estas estructuras masivas alrededor de estrellas.
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