ECONOMÍA · EL CAMPO
Casi seis décadas de sal artesanal en Fuencaliente: la última salina en activo de La Palma se reinventa con turismo y gastronomía
La familia Hernández mantiene viva desde 1967 la única explotación salinera activa de La Palma, con entre 500 y 600 toneladas anuales de sal y flor de sal. El consejero de Agricultura y el presidente del Cabildo visitaron hoy la instalación, que ya superó dos erupciones volcánicas.
Redacción El Faro de La Palma · 14 de septiembre de 2026
En el extremo sur de la isla, donde el sol y el viento hacen casi todo el trabajo, la familia Hernández lleva sacando sal del mar desde 1967. Las Salinas de Fuencaliente son hoy la única explotación salinera en activo de La Palma, y este lunes 14 de septiembre el consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria del Gobierno de Canarias, Narvay Quintero, y el presidente del Cabildo, Sergio Rodríguez, visitaron sus instalaciones para conocer de cerca un oficio que ya va por la tercera generación.
De 1967 a hoy, sin cambiar el método
Fernando Hernández puso en marcha las salinas en 1967 con la ayuda del maestro salinero Luis Rodríguez, y desde entonces el sistema de captación apenas ha cambiado: evaporación natural del agua marina por la acción del sol y del viento, y recogida artesanal del grano. El resultado es una sal marina ecológica y de grano fino que hoy produce entre 500 y 600 toneladas al año entre sal y flor de sal, ya sea en su formato tradicional o en elaboraciones con vino, mojo, pimienta rosa, chocolate o aceituna negra.
Turismo y gastronomía para sostener la actividad
La producción de sal sigue siendo el eje del negocio, pero no el único ingreso. El restaurante El Jardín de la Sal, integrado en el propio enclave desde 2013, suma trece años apostando por el turismo como complemento, según explicó el gerente de la explotación, Andrés Hernández, durante la visita. Es esa combinación —oficio tradicional más experiencia turística y gastronómica— la que, según la familia, ha permitido que la instalación siga siendo rentable casi sesenta años después.
Dos erupciones volcánicas de por medio
La historia de las salinas está marcada por dos erupciones. La primera llegó casi al arrancar: las instalaciones se construyeron en 1967 e iniciaron su actividad en 1971, el mismo año en que entró en erupción el Teneguía. La caída de ceniza obligó a paralizar la producción durante 1972. Cincuenta años después, en septiembre de 2021, la erupción de Tajogaite volvió a cubrir de ceniza las salinas en plena zafra, con pérdida de buena parte de la producción de aquel año.
«El principal valor de las Salinas de Fuencaliente es que, casi sesenta años después, siguen produciendo sal y manteniendo un oficio que forma parte de nuestro patrimonio productivo, cultural, natural y paisajístico»
NARVAY QUINTERO — CONSEJERO DE AGRICULTURA DEL GOBIERNO DE CANARIAS
Ayuda europea para señalética y riego
Las salinas han sido beneficiarias este año de una ayuda para instalar señalética que mejore la divulgación de sus valores naturales, culturales y etnográficos, además de para acometer mejoras en el sistema de riego. La medida la gestionan el Gobierno de Canarias y el Grupo de Acción Local ADER La Palma, y la financia el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA). Las salinas forman parte, además, del Sitio de Interés Científico de Las Salinas de Fuencaliente, un espacio protegido de 7,2 hectáreas que sirve de descanso y alimentación a aves limícolas y migratorias.
LOS DATOS
- Puesta en marcha en 1967, en activo desde 1971.
- Única explotación salinera activa de La Palma, ya en su tercera generación familiar.
- Entre 500 y 600 toneladas anuales de sal marina y flor de sal.
- Restaurante propio, El Jardín de la Sal, abierto desde 2013.
- Forma parte de un espacio protegido de 7,2 hectáreas, el Sitio de Interés Científico de Las Salinas de Fuencaliente.
- Afectada por las erupciones del Teneguía (1971) y de Tajogaite (2021).
Fuente: Gobierno de Canarias, Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria.


