OPINIÓN · MEMORIA PALMERA
De los primeros ayuntamientos a la actual Casa Consistorial
La evolución del Ayuntamiento de San Andrés y Sauces desde la Constitución de 1812 hasta la construcción de la actual Casa Consistorial. Por Manuel Marcos Pérez Hernández.
La aprobación de la Constitución de Cádiz de 1812 supuso un profundo cambio en la organización territorial y política de España y tuvo también su reflejo en La Palma. A partir de entonces se configuraron los municipios que, con el paso del tiempo y algunas posteriores segregaciones, acabarían formando la actual estructura municipal de la isla. Inicialmente fueron once, a los que se incorporarían posteriormente Fuencaliente, El Paso y Tazacorte, este último segregado de Los Llanos de Aridane en 1925.
La institución municipal experimentaría también una importante evolución política. No sería hasta el Sexenio Revolucionario (1868-1874) cuando se celebrasen en España las primeras elecciones municipales mediante sufragio universal masculino, directo y secreto. En La Palma, los nuevos ayuntamientos elegidos democráticamente comenzaron a constituirse en enero de 1869. En San Andrés y Sauces resultó elegido alcalde don Tomás Rodríguez López, primer alcalde del municipio elegido en un proceso electoral de estas características.
De la Constitución a la República
Décadas después, las elecciones municipales de abril de 1931 dieron paso a una nueva etapa política con la proclamación de la Segunda República. En San Andrés y Sauces fue elegido alcalde don Crispiniano de Paz González. La Constitución republicana reconoció posteriormente el derecho de sufragio femenino, que las palmeras pudieron ejercer por primera vez en las elecciones generales de 1933.
La Guerra Civil y el nuevo régimen político interrumpieron aquella experiencia democrática. Tras el golpe militar de julio de 1936, fue designado alcalde don Abraham Martín Herrera, quien ya había desempeñado anteriormente esta responsabilidad.
El anhelo de una casa propia
Es precisamente durante su mandato cuando aparece documentada una de las aspiraciones que terminarían haciendo posible la actual Casa Consistorial. En la sesión de la Comisión Gestora del 18 de abril de 1937, el alcalde planteó la necesidad de construir un edificio propio para el Ayuntamiento, señalando que siempre había sido su anhelo disponer de una Casa Consistorial.
La oportunidad se presentó con la oferta de don Aurelio Feliciano de vender un solar situado en la esquina frente al Parque Antonio Herrera. El propietario ofrecía facilidades de pago durante cuatro años, a razón de 3.000 pesetas anuales hasta completar las 12.000 pesetas del precio, con la posibilidad de prorrogar un año más, con un interés del seis por ciento. La Comisión Gestora acordó facultar al alcalde para realizar las acciones necesarias para adquirirlo.
El proyecto comenzaba así a tomar forma, aunque todavía pasarían algunos años hasta que pudiera convertirse en realidad.
Del alquiler en la Plaza de Montserrat al edificio actual
Desde el 1 de enero de 1934, el Ayuntamiento se encontraba instalado en la parte alta de una casa situada en la Plaza de Montserrat, propiedad del médico don Antonio Martín González, por la que se abonaba un alquiler anual de 800 pesetas. Se había optado por este inmueble porque el anterior local municipal no reunía las condiciones necesarias ni disponía de un espacio suficiente. La búsqueda de una sede propia respondía, por tanto, no solo a una aspiración institucional, sino también a una necesidad práctica para el funcionamiento de la administración municipal.


Finalmente, el proyecto de la nueva Casa Consistorial fue aprobado por el Ayuntamiento el 15 de octubre de 1940, redactado por el arquitecto don José Enrique Marrero Regalado, con un presupuesto aproximado de 70.000 pesetas.
Pero la construcción y terminación del edificio no resultaron inmediatas. Las dificultades económicas de aquellos años hicieron necesario buscar nuevos recursos para poder completar las obras. Así, en el pleno celebrado el 23 de febrero de 1957, el alcalde don Julián Marante Rodríguez planteó la concertación de un préstamo con el Banco de Crédito Local de España por importe de 950.000 pesetas, destinado a financiar diversas obras municipales, entre ellas la finalización del edificio destinado a Casa Consistorial.
En el pleno del 28 de enero de 1960 se adjudicaron por urgencia las obras de finalización del edificio, según proyecto redactado por el arquitecto don José Margarit y Serradell. La financiación fue posible gracias al arrendamiento de la planta baja al Banco de Santander, que adelantó la cantidad necesaria para tal fin. Era alcalde en aquel momento don Rodrigo Martín Martín.
Más de un siglo separa la Constitución de Cádiz de aquel proyecto aprobado en 1940. En ese largo recorrido fue cambiando la forma de elegir y entender el gobierno municipal, pero permaneció la misma necesidad: disponer de un espacio desde el que administrar los asuntos públicos y prestar servicio a los vecinos. La Casa Consistorial que hoy conocemos es el resultado material de esa evolución.
Fuentes: Archivo Municipal del Ayuntamiento de San Andrés y Sauces, libros de actas; «San Andrés y Sauces… una mirada a su pasado», de José Antonio Batista y Néstor Hernández.
SOBRE EL AUTOR
Manuel Marcos Pérez Hernández es colaborador habitual de El Faro de La Palma y autor de la serie «Memoria palmera», dedicada a rescatar la historia de San Andrés y Sauces y del norte de la isla: sus edificios, sus oficios, su emigración y su patrimonio. Fue senador por La Palma.
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