LA PALMA DE ANTES · MEMORIA
El día que La Palma echó a volar (II): las palmeras estrenaron sus mejores galas en Buenavista, en diecisiete fotografías
Segunda y última entrega del reportaje con las fotografías de José Ayut Santos sobre la inauguración del primer aeropuerto de La Palma. Ahora, la otra mitad del día: los miles de palmeros que subieron a la cumbre de Breña Alta a ver llegar a sus primeros aviones, con sus mejores vestidos, sus niños y su cámara dispuesta.
Redacción El Faro de La Palma · 1 de junio de 2026
La parte oficial del acto del 19 de junio de 1955 —los aviones, la comitiva del ministro y la bendición del obispo— la contamos en la primera entrega de este reportaje. Pero detrás del palco y de las autoridades hubo otro acontecimiento, igual de importante en la memoria de la isla: el de los miles de palmeros que subieron aquel domingo a la cumbre de Buenavista con sus mejores vestidos para ver llegar, por primera vez en su vida, a sus propios aviones. Las fotografías de José Ayut Santos que acompañan esta segunda parte recogen ese ambiente popular: la multitud sobre la pista, las familias posando frente al DC-3 y las niñas con sus vestidos de hilo.
Tres años antes: el primer avión que aterrizó en Buenavista
Antes de bajar a contar el ambiente popular del día de la inauguración oficial, una excepción. Entre las fotografías que nos cede José Ayut Santos hay una que no pertenece al 19 de junio de 1955. Es de unos tres años antes, según nos hace llegar el lector Jesús Piñero, y recoge un momento previo y fundacional de Buenavista: el día en que esta avioneta Stinson del Aeroclub de Tenerife, con matrícula EC-AED, se convirtió en el primer avión que aterrizó sobre la pista. La pilotaban Santiago Jiménez —Jefe de Escuela e Instructor del Aeroclub— y Pepe Miranda —Jefe de Mantenimiento e Instructor—, acompañados por un Teniente Coronel del Ejército. Antes de que llegaran los Junkers Ju-52 y los DC-3, antes incluso de que se asfaltara la pista, una avioneta monomotor de cuatro plazas y matrícula civil probó que Buenavista podía operar.

Media isla subió a Buenavista
No hay un censo oficial de cuántos palmeros estuvieron en Buenavista aquel domingo, pero las fotografías de Ayut despejan cualquier duda: la cumbre de Breña Alta amaneció llena. Los vecinos subieron a pie desde Botazo, San Pedro y los caseríos cercanos, llegaron en guaguas y en camiones desde Santa Cruz, y bajaron desde Mazo y Las Breñas por los caminos viejos. La pista, todavía de tierra apisonada, se convirtió en el escenario social del año.





Niños, escolares y curiosos en primera fila
Si alguien tenía claro que aquel día no se podía perder eran los niños y las niñas de Breña Alta, Mazo y la capital. Muchos colegios se acercaron en grupos con sus maestros para que los más pequeños vieran de cerca lo que hasta ese día solo conocían por dibujos: un avión grande, en su pista, con sus motores en marcha. Las fotografías hablan de esa otra geografía del acto, la de los menores que se subieron a los talud y treparon a los muros de mampostería para no perderse nada.


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La pista de Buenavista se convirtió, durante unas horas, en el mejor estudio de fotos de la isla: vecinos, familias y amigas posaron con los aviones como si fueran un retablo.
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Las familias palmeras frente a los aviones
La aparición de aquellas máquinas en mitad de la pista convirtió el aeropuerto, durante unas horas, en un improvisado estudio de fotos. Las familias se acercaban al fuselaje, ordenaban a los niños por estatura, ajustaban un sombrero, y alguien con cámara hacía el clic. Algunas de estas fotos tienen el aire informal de las instantáneas familiares; otras, casi solemne, parecen postales para enviar a los hijos emigrados a Cuba o Venezuela. Todas tienen detrás el mismo telón de fondo: un Ju-52 alemán o un DC-3 de Iberia.






El retrato del día
Y entre las fotografías de la jornada queda una serie de pequeños retratos sueltos que cuentan mejor que ninguna otra cosa cómo fue ese día. Tres mujeres con vestido de domingo; un mecánico con guayabera junto a sus compañeros en la pista; los vendedores y voluntarios que pasaron toda la mañana entre los aviones. Es la otra historia del 19 de junio de 1955, la que no llegó a los partes oficiales pero pasó a los álbumes familiares de mucha gente.



Después del aeropuerto, Santa Cruz
Cuando la fiesta de Buenavista empezó a apaciguarse, la comitiva del ministro bajó por la carretera vieja hasta la capital. En Santa Cruz de La Palma esperaba, al pie del Ayuntamiento, el alcalde Agustín Perdigón Benítez. Hubo vino de honor en el consistorio, discursos breves y actuación de la Agrupación Coral de Cámara de Pamplona, que viajó desde la península expresamente para la ocasión. Después, en el Parador Nacional, el Cabildo Insular ofreció un almuerzo a las autoridades. Por la tarde, la comitiva regresó a Buenavista para despedir al ministro, que volvió a embarcar en su Junkers Ju-52 con destino a Madrid.
Aquel domingo de 1955 La Palma se quedó con dos cosas que no tenía la víspera. Por un lado, un aeropuerto en su cumbre. Por otro, un álbum de fotografías que setenta años después sigue contando, con más verdad que ningún parte oficial, cómo fue el día que la isla echó a volar.
Las treinta y cinco fotografías que componen este reportaje en dos entregas proceden de la colección de José Ayut Santos —fotógrafo y coleccionista palmero— y se publican por primera vez en El Faro de La Palma.
DESPUÉS DEL ACTO
- En Santa Cruz de La Palma: el alcalde Agustín Perdigón Benítez recibió a la comitiva al pie del Ayuntamiento.
- Vino de honor en el consistorio y actuación de la Agrupación Coral de Cámara de Pamplona, llegada expresamente para la ocasión.
- Almuerzo en el Parador Nacional ofrecido por el Cabildo Insular de La Palma.
- Por la tarde: la comitiva regresó a Buenavista para despedir al ministro, que volvió a embarcar en su Junkers Ju-52 con destino a la península.
- Si reconoce a alguien en las fotografías de este reportaje, escríbanos a redaccion@elfarodelapalma.es. Iremos completando los pies de foto.
FUENTES CONSULTADAS
- Juan Carlos Díaz Lorenzo, historiador de la aviación y la navegación en Canarias. Sus trabajos publicados en Puente de Mando sobre la inauguración del aeropuerto de Buenavista en 1955 son la fuente principal de los datos del acto oficial recogidos en este reportaje (autoridades, comitiva, recepción en el Ayuntamiento de Santa Cruz, vino de honor, Coral de Cámara de Pamplona y almuerzo en el Parador).
- Aena, página oficial de historia del Aeropuerto de La Palma: aena.es/en/la-palma/historia.html.
- Magaly Cáceres, «Casi medio siglo de inoperatividad del antiguo aeropuerto de Buenavista» (El Time, 29 de abril de 2018).
- Testimonios de lectores: agradecemos especialmente a Jesús Piñero la identificación de la avioneta Stinson EC-AED del Aeroclub de Tenerife y de sus pilotos en la fotografía que abre este reportaje.
- Fotografías: colección de José Ayut Santos, cedidas a El Faro de La Palma para esta serie «La Palma de antes · Memoria».
«LA PALMA DE ANTES» EN EL FARO · ENTREGAS DE LA SERIE
- Picos, palas y bulldozer: la construcción del primer aeropuerto de La Palma, en trece fotografías — las obras de 1953-1954 que prepararon la pista de Buenavista.
- El día que La Palma echó a volar (I): la llegada del ministro y la bendición del aeropuerto de Buenavista — el acto solemne del 19 de junio de 1955, con la comitiva del ministro González Gallarza y la bendición del obispo Pérez Cáceres.



