SALUD Y BIENESTAR
El dúo dinámico de la salud: Por qué nunca deberías tomar Vitamina D sin Vitamina K
Más allá de fortalecer el sistema inmunitario, la combinación de estos dos nutrientes es la clave definitiva para proteger tus huesos y salvar tus arterias.
La vitamina D ha protagonizado innumerables titulares en los últimos años, y no es para menos. Con más de 200 funciones reguladoras en el organismo, este nutriente es un pilar fundamental para mantener el sistema inmune alerta, regular el estado de ánimo y mejorar la función celular. Sin embargo, la ciencia médica está arrojando luz sobre un error muy común: tomar dosis altas de vitamina D de forma aislada. Para que este nutriente funcione de manera segura y eficaz, necesita a su aliada indispensable: la vitamina K.
Vitamina D: el «portero» del calcio
Una de las misiones más críticas de la vitamina D es optimizar la absorción del calcio. Sin suficiente vitamina D, el cuerpo no puede absorber el calcio de los alimentos que consumimos.
Al activar los receptores en el intestino, la vitamina D actúa como un «portero» que abre las puertas para que el calcio pase del sistema digestivo directamente al torrente sanguíneo. Hasta aquí, todo va bien. El problema surge cuando el calcio ya está en la sangre y no sabe hacia dónde dirigirse.
Vitamina K: el «policía de tráfico» que protege tu corazón
Tener niveles altos de calcio flotando libremente en la sangre es un arma de doble filo. Si ese calcio no se canaliza correctamente, puede depositarse en las paredes de las arterias, provocando su endurecimiento (calcificación arterial) y aumentando el riesgo de problemas cardiovasculares.
Aquí es donde entra en juego la vitamina K (especialmente en su forma K2). Su función es actuar como un «policía de tráfico» biológico:
- Activa la osteocalcina: una proteína que fija el calcio directamente en la matriz ósea, fortaleciendo los huesos y los dientes.
- Activa la proteína MGP (Matrix Gla): una sustancia que impide activamente que el calcio se adhiera a los tejidos blandos y a las arterias.
En pocas palabras: mientras la vitamina D absorbe el calcio y lo deposita en la sangre, la vitamina K se encarga de sacarlo de las arterias y empujarlo hacia los huesos, donde realmente se necesita.

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Mientras la vitamina D absorbe el calcio y lo deposita en la sangre, la vitamina K se encarga de sacarlo de las arterias y empujarlo hacia los huesos.
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Manfred Calabuig · Naturópata
Una sinergia imprescindible para el futuro de la medicina preventiva
Tomar vitamina D sin vitamina K es dejar el trabajo a medias y, a largo plazo, puede resultar contraproducente para la salud cardiovascular. En cambio, su administración conjunta garantiza una fórmula de doble protección: blindamos el sistema óseo contra la osteoporosis y mantenemos las arterias elásticas y libres de obstrucciones.
SOBRE EL AUTOR
Manfred Calabuig es naturópata en el Herbolario Aloe (esquina de la calle Pedro Poggio, en Santa Cruz de La Palma). En su columna «Salud y bienestar» del Faro comparte cada semana claves de salud natural para cuidarse en el día a día.
NOTA DE USO RESPONSABLE
La información de esta columna tiene carácter divulgativo y no sustituye el consejo, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario. Antes de tomar cualquier suplemento —también la vitamina D o la vitamina K— conviene consultar con el médico o el farmacéutico, especialmente si se toman anticoagulantes o se tiene alguna condición previa.
Texto: Manfred Calabuig, naturópata (Herbolario Aloe). Columna «Salud y bienestar» de El Faro de La Palma.



