MEMORIA PALMERA · SAN ANDRÉS Y SAUCES
La Villa de San Andrés: las calles de Arriba y de Abajo y el Corpus
Manuel Marcos Pérez Hernández recorre la traza histórica de la villa —su disposición triangular, el viejo Camino Real y la calle de Abajo, corazón administrativo del lugar— hasta el Corpus que este año ha recuperado su esplendor.
Por Manuel Marcos Pérez Hernández
Vista desde lo alto del antiguo Camino Real que asciende hacia Los Sauces, la Villa de San Andrés ofrece una de las estampas más hermosas de La Palma. El caserío, rodeado de palmeras y envuelto por el intenso verdor de las plataneras, se recorta sobre el azul del Atlántico. En torno al volumen mudéjar de la iglesia parroquial se agrupan las casas, de paredes blancas o teñidas de ocres, formando un conjunto urbano de singular belleza.
La accidentada topografía del terreno, la red de caminos y la posición estratégica de la iglesia determinaron desde muy temprano la configuración urbana de la villa. La construcción del templo marcó el inicio de la urbanización del lugar y, bajo su amparo, nació y creció el caserío. Con el paso del tiempo se consolidó un núcleo histórico organizado en torno al recinto religioso, cuya estructura básica aún puede reconocerse hoy.

Una villa en forma de triángulo
La villa presenta una disposición triangular definida por tres vías principales. Los lados mayores los constituyen las antiguas calles de Arriba y de Abajo —actuales calles de San Sebastián y El Medio—, que discurren paralelas a la costa y convergen en el llano de San Sebastián, a la entrada de la población. Allí, según relata el cronista Gaspar Frutuoso, se unía el Camino Real procedente de la ciudad con el que conducía hacia Las Lomadas.
Convertido en calle al atravesar la población, el Camino Real continuaba por la calle de Abajo hasta llegar al callao y, tras salvar el barranco, seguía bordeando la costa hacia los puertos del Guindaste y de Espíndola. La tercera vía principal era la denominada antiguamente «calle que va a la mar», hoy calle de La Iglesia, que comunicaba el centro religioso con la costa y donde se construyeron las casas principales de la villa.

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La construcción del templo marcó el inicio de la urbanización del lugar y, bajo su amparo, nació y creció el caserío.
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MANUEL MARCOS PÉREZ HERNÁNDEZ
La calle de Abajo, corazón administrativo
La relevancia de la calle de Abajo en la vida económica y administrativa de la localidad queda patente desde fechas tempranas. En ella se encontraba el pósito o alhóndiga, un granero comunal destinado a almacenar trigo para auxiliar a los agricultores en épocas de escasez o facilitar las siembras mediante préstamos en especie. En 1595, una provisión de la Real Audiencia señalaba que esta institución contaba con más de quinientos ducados de caudal. Tras la creación del ayuntamiento constitucional en 1812, el edificio del pósito, situado bajo la plaza y en el lugar que hoy ocupa el Grupo Escolar de San Andrés, pasó a desempeñar la función de Casa Consistorial.

No es casual, por tanto, que esta calle haya sido durante siglos uno de los espacios más representativos de la villa. Sus casas solariegas, sus empedrados y su estrecha vinculación con la historia local la convierten en un auténtico eje patrimonial. Entre sus edificaciones destaca la conocida casa de Buenamuerte, levantada a comienzos del siglo XVIII, testigo silencioso de buena parte de la evolución histórica del lugar.
El Corpus vuelve a su esplendor
La calle del Medio, tan vinculada a los orígenes históricos de San Andrés, volvió este Corpus a mostrar una imagen especialmente cuidada y llena de significado. Pero más allá de esta recuperación, lo más destacable ha sido contemplar cómo la Villa de San Andrés ha vuelto a celebrar con solemnidad una de sus festividades más emblemáticas. Calles y plazas se engalanaron nuevamente con arcos, descansos y alfombras para el paso de la procesión, reflejando la devoción, el trabajo compartido y el compromiso de todo un pueblo con sus tradiciones. Gracias a la implicación de vecinos e instituciones, el Corpus Christi ha recuperado este año todo su esplendor, reafirmándose como una de las manifestaciones religiosas, culturales y patrimoniales más valiosas de la villa.

FONDO DOCUMENTAL Y FOTOGRAFÍAS
- Bibliografía: «La Villa de San Andrés. Conjunto Histórico», de Jesús Pérez Morera.
- Portada: la Villa de San Andrés desde el llano de San Sebastián. Archivo de Pedro Capote (1940-50), restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu.
- Descanso de la calle La Plaza: diseño de Abián Lázaro Calero.
- Descanso de la calle El Medio: diseño de Juan Luis Hernández.
- Descanso de la calle La Iglesia: diseños de Rafael Darío Marichal.
SOBRE EL AUTOR
Manuel Marcos Pérez Hernández es investigador y divulgador palmero, especialmente vinculado a la memoria de San Andrés y Sauces. Sus artículos para El Faro de La Palma rescatan oficios, paisajes, arquitecturas y celebraciones tradicionales que forman el sustrato cultural de la isla.



