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Los Sauces, entre el azúcar y el mar

by Manuel Marcos Pérez Hernández
junio 21, 2026
in Cultura, La Palma, Opinión
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Los Sauces, entre el azúcar y el mar

Casco histórico de Los Sauces (1895)

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MEMORIA PALMERA

Los Sauces, entre el azúcar y el mar

Manuel Marcos recorre el pasado azucarero de Los Sauces: los ingenios junto a la actual Alameda, los puertos de Espíndola y el Guindaste por donde entraba el trigo y salía el azúcar hacia Cádiz y Europa, y la extraordinaria tabla flamenca de Nuestra Señora de Montserrat, llegada de Brujas en el siglo XVI. Memoria de una tierra que vivía mirando al mar.

Hubo un tiempo en que Los Sauces vivía mirando al mar. El sonido de las acequias, el girar constante de las ruedas hidráulicas, el humo de las casas de purgar y la llegada de navíos cargados de trigo formaban parte del paisaje cotidiano de un lugar que, durante el siglo XVI, se convirtió en uno de los principales centros azucareros de La Palma.

El origen del núcleo de Los Sauces no se encuentra en una plaza ni en una calle principal, sino junto a los ingenios que transformaron la economía y le dieron vida. Las primeras viviendas de trabajadores, maestros azucareros, operarios y algunos propietarios se levantaron alrededor de las instalaciones: ingenios y molinos de agua.

Al oeste y al norte de la actual Alameda de Antonio Herrera se situaban las dependencias del ingenio de Pedro de Benavente. Hacia el Barranquito, probablemente a la altura de las antiguas Roseras – actual calle Ciro González – se encontraba el ingenio del Adelantado. Entre ambos complejos se edificó, antes de 1513, la primitiva ermita de Nuestra Señora de Montserrat, que pronto se convirtió en el centro espiritual de aquella comunidad, donde oían misa los administradores y operarios de ambos ingenios.

Desde muy temprano comenzó a desarrollarse un hábitat lineal articulado por dos ejes de orientación oeste-este, los auténticos caminos fundacionales del interfluvio. Hacia el sur conectaban con San Andrés, donde residían, administradores, factores y representantes de los dueños. Hacia el norte descendían hasta la costa, enlazando con los puertos que hacían posible la exportación del azúcar.

Entre 1503 y 1505 comenzaron a levantarse las primeras edificaciones permanentes de San Andrés y Los Sauces. A lo largo de la primera mitad del siglo XVI el crecimiento fue notable impulsado por la expansión del cultivo de la caña y la actividad de los ingenios. Mientras tanto en Las Lomadas y Los Galguitos predominaba un poblamiento disperso asociado a la agricultura de secano: cereales y viñedos, fundamentalmente.

Los ingenios eran auténticas comunidades de trabajo. Su funcionamiento exigía enormes cantidades de leña para alimentar las calderas y abundante trigo para sostener a los trabajadores. Y ese trigo llegaba por mar.

Los puertos del azúcar

Los embarcaderos de Espíndola y del Guindaste constituyeron las puertas marítimas. El primero estuvo estrechamente ligado a la Hacienda de los Príncipes y el segundo sirvió a la Hacienda de los Señores.

La documentación conservada permite contemplar con extraordinaria claridad aquella actividad comercial. En 1529, Gómez Rejo, maestre portugués del navío San Antonio, fondeado en el puerto de La Isleta, acordó con Francisco Lerma, representante de Doménico Rico – Administrador de la Hacienda del Adelantado – transportar quinientas fanegas de trigo hasta Los Sauces.

Una vez descargado el cereal, la nave debía cargar remiel y todas las cajas de azúcar que pudiera transportar para dirigirse directamente a la bahía de Cádiz. El documento conservado en la Real Audiencia y en el Archivo Provincial de Las Palmas, muestra hasta qué punto los puertos de Los Sauces se encontraban integrados en las rutas comerciales de Europa.

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Hubo un tiempo en que Los Sauces vivía mirando al mar.

»

MANUEL MARCOS PÉREZ HERNÁNDEZ

El azúcar y la llegada del arte flamenco

La prosperidad generada por el azúcar permitió que Los Sauces se integrara en las corrientes artísticas del Renacimiento europeo.

El mejor ejemplo de ello es la extraordinaria tabla flamenca de Nuestra Señora de Montserrat, conservada en la parroquia de Los Sauces. Se trata de una de las obras más singulares del patrimonio artístico de Canarias y constituye un magnífico testimonio de las relaciones comerciales que se mantuvieron con los Países Bajos durante el siglo XVI.

La pintura, realizada al óleo sobre tabla, fue ejecutada en Flandes durante el último cuarto del siglo XVI, probablemente entre 1575 y 1590, y ha sido adscrita a la escuela de Brujas. El historiador y conservador del Museo del Prado, Matías Díaz Padrón llegó a relacionarla con el círculo del pintor Pierre Porbous el Viejo (1523-1584), uno de los grandes maestros de la pintura flamenca de su tiempo.

La composición parece inspirarse en el grabado de la Montaña de Montserrat realizado por Antonio Lafreri en Roma en 1572, lo que permite situar su ejecución con posterioridad a esa fecha.

No resulta casual que una obra de semejante calidad llegara a Los Sauces. Todo apunta a su importación por Tomás Van de Walle de Cervellón, natural de Brujas que en 1588 adquirió el «heredamiento de los catalanes» con el patronazgo de la Iglesia de Montserrat.

Hoy no quedan vestigios visibles de aquellos ingenios que dieron origen al pueblo. Sin embargo, las acequias, los caminos, la memoria de los puertos y la extraordinaria tabla de Nuestra Señora de Montserrat continúan recordándonos que Los Sauces fue, en el siglo XVI, una tierra de azúcar y de mar.

Fuentes documentales: San Andrés y Sauces… una mirada a su pasado. José Antonio Batista Medina y Néstor Hernández López; Archivo Histórico Provincial. Real Audiencia. Año 1529; El arte de Flandes en la isla de La Palma. Jesús Pérez Morera.

Fotografías: Casco histórico de Los Sauces (1895). Fondo TEA. Restauración y coloración de Abraham Tomás Díaz Abreu; Tabla de Montserrat. Pieter Porbous el Viejo, posterior a 1572. Fernando Cova.

SOBRE EL AUTOR

Manuel Marcos Pérez Hernández es colaborador habitual de El Faro de La Palma, donde firma la serie «Memoria palmera», dedicada a la historia, los oficios, la emigración y el patrimonio de la isla, con especial atención a San Andrés y Sauces y al norte de La Palma.

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Tags: los saucesMemoria palmeramontserratPatrimoniosan andrés y sauces
Manuel Marcos Pérez Hernández

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