MEMORIA PALMERA
Aniceto Duque Pérez: de la vida cultural palmera a Mauthausen
La trayectoria de un palmero que pasó de las sociedades culturales de Santa Cruz de La Palma a la militancia republicana y socialista, y de ahí a la prisión, el exilio y la muerte en el campo nazi de Mauthausen en 1942. Memoria de una generación y de un mundo cultural arrasado por la guerra.
Por Manuel Marcos Pérez Hernández · El Faro de La Palma · 20 de junio de 2026
Aniceto Duque Pérez (Santa Cruz de La Palma, 28 de septiembre de 1898 — Mauthausen, 24 de marzo de 1942) representa una de las trayectorias más significativas y, al mismo tiempo, trágicas de la generación que impulsó la renovación cultural y política de La Palma durante las primeras décadas del siglo XX. Hijo del maestro de obras Estanislao Duque Brito, creció en un ambiente familiar donde la cultura, el republicanismo y la preocupación social formaban parte de la vida cotidiana.
Su biografía permite comprender cómo una parte de la juventud palmera pasó de las sociedades culturales y recreativas de la Restauración a la militancia republicana y socialista, para acabar sufriendo la represión franquista, el exilio y, finalmente, la deportación nazi.

La vida cultural de Santa Cruz de La Palma
Durante las décadas de 1910 a 1920, Santa Cruz de La Palma mantenía una intensa actividad asociativa. Casinos, sociedades obreras, centros recreativos y agrupaciones juveniles organizaban conferencias, veladas literarias, representaciones teatrales, conciertos y actos benéficos. En este contexto destacó la Sociedad de Socorros Mutuos El Españolísimo, fundada a finales del siglo XIX y muy vinculada a sectores artesanales y clases medias urbanas. Aniceto participó activamente en ellas desde muy joven.
La ciudad vivía entonces una notable efervescencia cultural. El Teatro Circo de Marte acogía funciones teatrales, recitales y actos políticos; las bibliotecas particulares y societarias difundían las nuevas corrientes literarias; la prensa local mantenía un vivo debate ideológico; y las asociaciones juveniles se convirtieron en auténticos espacios de formación cívica.

Juventud Ideal: cultura, educación y compromiso
En 1921 Aniceto Duque participó en la fundación de la sociedad Juventud Ideal, una de las entidades culturales más dinámicas de la capital palmera. Durante los años de la dictadura de Primo de Rivera y, posteriormente, durante la Segunda República, esta sociedad organizó bailes, veladas literarias, representaciones teatrales, recitales poéticos y actividades educativas.
En septiembre de 1922 participó en una función celebrada en el Teatro Circo de Marte, donde se representó el melodrama «¡Una limosna por Dios!», de José Jackson Veyán, interviniendo también miembros de su familia. En 1927, Aniceto Duque fue su vicepresidente. La entidad llegó a reunir una importante biblioteca, considerada entre las más destacadas de la isla, y funcionó como un auténtico centro de formación popular. En el séptimo aniversario de la sociedad, celebrado en 1928, leyó composiciones poéticas y textos en prosa que fueron muy aplaudidos.
La llegada de la República
La proclamación de la Segunda República en abril de 1931 abrió nuevas expectativas para muchos jóvenes palmeros. Aniceto colaboró previamente con la Juventud Republicana y participó activamente en la movilización política del momento. Ese mismo año fue uno de los fundadores de la Agrupación Socialista de Santa Cruz de La Palma. Posteriormente desempeñó responsabilidades en la organización, llegando a ocupar la secretaría general en 1933. También estuvo vinculado a la UGT.
Aniceto encarnó precisamente esa convergencia entre cultura y política: un hombre de sensibilidad literaria que entendía la acción pública como una prolongación del compromiso cívico.
El golpe militar y la destrucción de un mundo
El golpe de Estado del 18 de julio de 1936 supuso la ruptura violenta de aquel universo cultural. Entre los símbolos destruidos por la represión destacó la sede de Juventud Ideal. Su biblioteca fue arrojada a la calle y quemada, destruyendo igualmente su piano y otros bienes culturales. Aquella destrucción tenía un enorme valor simbólico: no se trataba únicamente de eliminar una asociación, sino de acabar con un espacio de sociabilidad y educación popular.
Según el testimonio familiar, Aniceto permaneció inicialmente oculto en su domicilio. Sin embargo, la enfermedad de una de sus hijas le obligó a salir para acudir a una farmacia, siendo denunciado y detenido. Poco después fue trasladado con otros presos a Tenerife.
La prisión de Fyffes y el canje de prisioneros
Aniceto fue internado en la prisión de Fyffes, instalada en los antiguos almacenes de plátanos de la compañía en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, uno de los principales centros represivos de Canarias durante la Guerra Civil. En 1937 se organizó un intercambio de prisioneros entre ambos bandos y Aniceto se ofreció voluntario para formar parte de él. Antes de su traslado escribió a su familia una breve carta en la que trataba de tranquilizar a su padre.
«
Papá, si tardo en escribir no te apures, me van a trasladar, pero aún no sé dónde.
ANICETO DUQUE PÉREZ · CARTA A SU PADRE (1937)
Finalmente llegó a la zona republicana y en 1938 se encontraba en Barcelona.
El exilio francés y Mauthausen
La derrota republicana de 1939 lo condujo al exilio en Francia, como a cientos de miles de españoles. Allí fue internado en los campos de refugiados habilitados por las autoridades francesas. La ocupación alemana de Francia agravó dramáticamente la situación de los exiliados republicanos: muchos fueron detenidos y enviados a campos de prisioneros alemanes, desde donde comenzaría la deportación hacia los campos de concentración nazis.
Aniceto Duque Pérez falleció en Mauthausen el 24 de marzo de 1942, según los registros del memorial del campo y las bases documentales oficiales españolas y catalanas. Tenía 43 años.
Su historia permite comprender que la represión de 1936 no destruyó únicamente organizaciones políticas, sino también un amplio tejido cultural y asociativo que había contribuido decisivamente a la vida intelectual de Santa Cruz de La Palma durante las primeras décadas del siglo XX.
Fuentes documentales: Alfredo Mederos, «República y represión franquista en La Palma»; Fundación Pablo Iglesias, ficha biográfica de Aniceto Duque Pérez; periódico La Gaceta, 12 de septiembre de 1922 («Velada organizada por Juventud Ideal»); Banco de la Memoria Democrática de Cataluña; Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, «Los españoles de Mauthausen»; Rubén Ascanio, «El palmero Aniceto Duque Pérez».
Fotografías: Aniceto Duque Pérez (archivo particular, coloreada con IA). Marina de Santa Cruz de La Palma, 1895, de Rodrigo de la Puerta (TEA), coloreada por Abraham T. Díaz.
SOBRE EL AUTOR
Manuel Marcos Pérez Hernández es colaborador habitual de El Faro de La Palma, donde firma la serie «Memoria palmera», dedicada a la historia, los oficios, la emigración y el patrimonio de la isla, con especial atención a San Andrés y Sauces y al norte de La Palma.
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