MEMORIA PALMERA · SAN ANDRÉS Y SAUCES
San Andrés y Sauces entre 1900 y 1903: progreso, fiestas y la concesión del título de Ciudad
Las fiestas de Montserrat consideradas las primeras de la isla, el vapor Esperanza en el puerto de Espíndola, la llegada de Manuel Guardia Roldán y, como culminación, el Real Decreto que concedió a la villa el título de Ciudad.
Por Manuel Marcos Pérez Hernández
Los primeros años del siglo XX constituyeron una etapa especialmente significativa para San Andrés y Sauces. Entre 1900 y 1903 el municipio vivió importantes acontecimientos que reflejan su dinamismo económico y social como el creciente reconocimiento de su relevancia dentro de la isla de La Palma. El momento culminante de este período fue la concesión del título de Ciudad a San Andrés y Sauces, una distinción que vino a reconocer la importancia alcanzada por la localidad.
En 1900 fue elegido alcalde don Manuel Gorgonio Martín Hernández, quien también ocupaba la alcaldía cuando se produjo la concesión del título de Ciudad.
Las primeras fiestas de La Palma
Uno de los aspectos que mejor refleja la vitalidad de San Andrés y Sauces era la celebración de las fiestas patronales en honor de Nuestra Señora de Montserrat. La prensa de la época destaca reiteradamente la importancia de estos festejos, considerados entre los más notables de la isla. En 1902, el periódico La Defensa señalaba que cada edición supera la anterior y las califica como las primeras fiestas de La Palma por su brillantez y concurrencia.
La misma crónica describe cómo numerosos romeros, después de cumplir sus promesas religiosas ante la imagen del Gran Poder de Dios en la vecina parroquia de San Andrés, ascendían hasta Los Sauces para participar en los cultos y aprovechar la ocasión para realizar diversas transacciones comerciales. De esta forma, las celebraciones no solo tenían un carácter religioso, sino que constituían también un importante acontecimiento social y económico para toda la comarca.
La reseña periodística destaca asimismo el extraordinario esplendor de las octavas festivas. Según el cronista, «como siempre rivalizaron los contendientes no sabiendo uno a quien dar la supremacía». Añadía que si la iglesia aparecía bellamente adornada el primer día, igual o mayor magnificencia mostraba durante la jornada final. Las plazas permanecieron adornadas durante los tres días principales de la festividad y cada noche se ofrecieron vistosos espectáculos de fuegos artificiales. Para realzar aún más los festejos fueron invitadas la banda de música del Batallón de Cazadores y la del Urceolo Obrero de la capital insular, cuya participación contribuyó al brillante ambiente festivo.

El puerto de Espíndola y las sombras de las escuelas
La actividad económica del municipio también encontró reflejo en las páginas de los periódicos. En 1901, el periódico La Opinión destacaba el movimiento registrado en el puerto de Espíndola. La llegada del vapor español Esperanza, que realizó operaciones de carga y descarga de frutas y otras mercancías, evidenciaba la importancia de este enclave marítimo para la exportación de los productos agrícolas y el abastecimiento de la población.
No obstante, la prensa también recogió problemas que afectaban a la sociedad saucera. En 1901, La Opinión publicó una denuncia sobre el abandono de las dos escuelas públicas de niños del municipio. Según la información aparecida en sus páginas, los maestros responsables dedicaban gran parte de su tiempo a actividades relacionadas con negocios azucareros y cuestiones políticas, descuidando gravemente sus obligaciones docentes. Esta situación ponía de manifiesto las dificultades que aún existían para garantizar una enseñanza adecuada en una época en la que el analfabetismo continuaba siendo una realidad preocupante en muchas localidades canarias.
Manuel Guardia Roldán, el barcelonés de Los Sauces
Precisamente en aquellos años comenzó a destacar en San Andrés y Sauces la figura de don Manuel Guardia Roldán, personaje que dejaría una profunda huella en la historia local. Natural de Barcelona, llegó a La Palma a finales del siglo XIX y se estableció en Los Sauces en 1901. Desde muy pronto se involucró en la vida social, cultural, política y económica del municipio. En 1902, según informaba el periódico Heraldo, regresó a la isla procedente de Las Palmas tras realizar gestiones relacionadas con el aprovechamiento de las aguas de Los Sauces.
La actuación de Manuel Guardia Roldán resultó decisiva en la organización de los regantes y en la defensa de una gestión racional y equitativa de los recursos hidráulicos: en 1903 se fundó la Comunidad de Regantes. Sin ninguna duda fue una de las personalidades más influyentes del municipio durante las primeras décadas del siglo XX. Su labor se extendió a los ámbitos educativo, cultural y musical, promoviendo iniciativas que contribuyeron al progreso social de la población. En 1907 participó en la fundación de la Sociedad El Progreso, de la que era Tesorero en 1918 (Archivo Histórico Provincial). Con el tiempo llegaría a convertirse en una figura emblemática de San Andrés y Sauces, hasta el punto de que hoy la Casa de Cultura Municipal lleva su nombre.
El título de Ciudad
La concesión del título de Ciudad a San Andrés y Sauces vino a reconocer una realidad evidente. A comienzos del siglo XX la localidad se había consolidado como uno de los principales núcleos de población y actividad económica del norte de La Palma. Su pujante agricultura, la importancia de su puerto y la presencia de personas comprometidas con el progreso colectivo configuraban una comunidad dinámica y con creciente influencia en la vida insular. Así, el Real Decreto firmado en Palacio el diez y seis de octubre de mil novecientos dice:
«
Queriendo dar una prueba de mi real aprecio a la Villa de San Andrés y Sauces, por el aumento de su población, desarrollo de su agricultura, industria y comercio… En nombre de Mi Augusto Hijo el Rey don Alfonso XIII, y como Reina Regente, Vengo en concederle el título de Ciudad
»
REAL DECRETO · 16 DE OCTUBRE DE 1900
La concesión del título de Ciudad simbolizó el reconocimiento oficial a una comunidad laboriosa y emprendedora que, apoyada en sus tradiciones y el esfuerzo de sus habitantes, continuaba construyendo su futuro.
SOBRE EL AUTOR
Manuel Marcos Pérez Hernández es investigador y divulgador palmero, especialmente vinculado a la memoria de San Andrés y Sauces. Sus artículos para El Faro de La Palma rescatan oficios, paisajes, arquitecturas y celebraciones tradicionales que forman el sustrato cultural de la isla.
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