MEMORIA PALMERA
Puerto Espíndola: cuando el mar era la carretera del norte de La Palma
Antes de que hubiera carretera, el mar era la única vía entre San Andrés y Sauces y la capital: falúas como la Manos de Oro unían a diario el norte con Santa Cruz de La Palma. Memoria palmera, por Manuel Marcos Pérez Hernández.
Durante las primeras décadas del siglo XX, mucho antes de que una carretera permitiera comunicar el noreste de La Palma con Santa Cruz de La Palma, el mar era la auténtica vía de comunicación de los vecinos de San Andrés y Sauces. Desde el pequeño puerto de Espíndola partían diariamente falúas que enlazaban el municipio con la capital insular, transportando pasajeros, correo, mercancías y toda clase de productos imprescindibles para la vida cotidiana.
El origen de este servicio regular se encuentra en 1911, cuando el Estado adjudicó el servicio marítimo interinsular con prolongación comarcal a la Compañía de Vapores Correos Interinsulares Canarios. Dentro de esta concesión quedó establecida una comunicación diaria entre Santa Cruz de La Palma y Puerto Espindola, con el pequeño vapor «Montserrat».
Este sistema permitía que viajeros, correspondencia y mercancías llegaran a Santa Cruz de La Palma en una hora y media y al precio de 1,50 pesetas por persona.
A ello hay que añadir las falúas, pequeñas embarcaciones, sin duda poco cómodas y con limitada capacidad de carga y pasaje, fueron absolutamente esenciales en la comunicación de nuestro municipio. Entre ellas, destacó especialmente la falúa Manos de Oro, construida en los astilleros de don Ciro Gabriel Duque Méndez, en la Santa Cruz de La Palma. La botadura tuvo lugar el 29 de junio de 1919. A ella se unirían otras embarcaciones muy conocidas por los vecinos, como La Imposible, La Sauces y El Progreso que durante las décadas de 1920 a 1930, mantuvieron una comunicación diaria entre el norte de la isla y la capital.
En 1930, el billete entre Santa Cruz de La Palma y Puerto Espíndola costaba tres pesetas. Así se recogía en la guía de La Palma, publicada por el Cabildo Insular: «La excursión a San Andrés y Sauces puede realizarla en falúa que invierte aproximadamente una hora, importando el precio de pasaje tres pesetas. En el puerto de Espíndola en Los Sauces, alquilará usted una caballería que le puede conducir a diversos sitios…»

La navegación nunca fue sencilla. La costa norte de La Palma está abierta al Atlántico y sometida con frecuencia al fuerte mar de fondo, al viento y al oleaje. Entrar o salir del pequeño muelle de Espíndola requería una extraordinaria pericia por parte de los patrones, que conocían perfectamente las corrientes, las mareas y los cambios de tiempo. En numerosas ocasiones las salidas tenían que retrasarse hasta que el estado de la mar permitiera a navegar con seguridad.
Las falúas transportaban mucho más que viajeros. Desde San Andrés y Sauces salían diariamente plátanos, ñame, hortalizas, carbón vegetal y otros productos agrícolas. En sentido contrario llegaban alimentos, herramientas de construcción, medicinas, correspondencia y toda clase de mercancías que abastecían a los comercios y a las familias del municipio.
Uno de los episodios que mejor ilustra la importancia de estas comunicaciones tuvo lugar en noviembre de 1932, con motivo de la visita a Los Sauces del diputado a Cortes Alonso Pérez Díaz.
El periódico Hoy relató que el diputado llegó desde Santa Cruz de La Palma a bordo de una falúa que atracó en el puerto de Espíndola. Allí fue recibido por el alcalde de San Andrés y Sauces Crispiniano de Paz González, junto a numerosos vecinos y representantes republicanos.
Desde el puerto la comitiva recorrió la carrera en construcción hasta el casco de Los Sauces, donde fue recibido por la banda de música, entre el entusiasmo de los vecinos dando vivas y lanzando cohetes.
El acto principal se celebró en el Hotel Drago, donde tuvo lugar un almuerzo popular con más de un centenar de asistentes. Finalizada la comida, los participantes se trasladaron al Teatro-Cine Sauces para celebrar un multitudinario mitin. El alcalde Crispiniano de Paz abrió el acto con unas palabras de bienvenida antes de presentar a los oradores. Intervino primero el abogado y periodista Julián Vidal Torres, y posteriormente Alonso Pérez Díaz, quien pronunció un amplio discurso defendiendo la labor de la República y el desarrollo de La Palma. Al finalizar la jornada, el diputado regresó nuevamente por mar desde el puerto Espíndola hasta Santa Cruz de La Palma.
Con la mejora progresiva de la carretera durante la década de 1940, el protagonismo del transporte marítimo fue disminuyendo. Poco a poco, automóviles y guaguas sustituyeron a una embarcaciones que durante más de treinta años habían sido esenciales para mantener comunicado el noreste de La Palma con la capital insular.
Sin embargo, las falúas Manos de Oro, La Imposible, La Sauces y El Progreso siguen ocupando un lugar destacado en la memoria colectiva de San Andrés y Sauces. Gracias a la pericia de sus patrones y marineros y al esfuerzo de quienes hicieron posible aquel servicio diario, el puerto Espíndola fue durante décadas mucho más que un pequeño embarcadero: fue la puerta de entrada al municipio y el lugar desde el que el mar unía a los sauceros con el resto de La Palma y con Canarias.
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El puerto Espíndola fue durante décadas mucho más que un pequeño embarcadero: fue la puerta de entrada al municipio y el lugar desde el que el mar unía a los sauceros con el resto de La Palma
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MANUEL MARCOS PÉREZ HERNÁNDEZ
FONDO DOCUMENTAL
- San Andrés y Sauces y el mar. José Antinio Batista Medina
- Periodico El Progreso 18 de mayo de 1921. Falúa Manos de Oro
- Periidico Hoy 13 de noviembre de 1932. Visita de Alonso Pérez Díaz
FOTOGRAFÍAS
- Falúas en Puerto Espíndola. 1900-1920. Fondo Eulogio Hernández y Fernando Fernández. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu.
- Los Sauces. Casa Massieu donde estuvo el Hotel Drago. 1900. Archivo General de La Palma. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu.
SOBRE EL AUTOR
Manuel Marcos Pérez Hernández es colaborador habitual de El Faro de La Palma con la serie «Memoria palmera», dedicada a la historia, los oficios, la emigración y el patrimonio de San Andrés y Sauces y del norte de la isla.
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