EL FRESCO DE MARIANO DE COSSÍO · II
El «fresco de los oficios» de Mariano de Cossío: el artista y su técnica (II)
Mariano de Cossío y «el fresco de los oficios»: la pintura regionalista, el color y la fuerza narrativa de una obra concebida como homenaje al trabajo palmero.
El artista y la técnica del mural

Durante las primeras décadas del siglo XX, Canarias se convirtió en un foco de atracción para numerosos artistas llegados de la Península, muchos de los cuales encontraron en el paisaje, las tradiciones y las gentes del archipiélago una inagotable fuente de inspiración. Entre las corrientes que cultivaron destacó la pintura de carácter regionalista, una tendencia que, como señala Miguel Galván en su estudio sobre el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, puso el acento en «aspectos que simbolizan la vida e historia de las islas». Uno de sus máximos exponentes fue el vallisoletano Mariano de Cossío, establecido en Canarias desde 1935.

El gran fresco que decora la escalera principal del Ayuntamiento palmero constituye una de las obras más representativas de su trayectoria artística. Sus tres grandes composiciones, de intenso colorido y extraordinaria fuerza narrativa, ofrecen una visión de las labores tradicionales del campo y del mar en La Palma. No en vano, el profesor Jesús Pérez Morera lo bautizó como «el fresco de los oficios», una definición que resume a la perfección el espíritu de una obra concebida como homenaje al trabajo y a la identidad insular.

Ana Arias de Cossío, nieta del pintor y profesora titular de Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid, sitúa la ejecución de este conjunto hacia 1950, «una vez finalizada la dilatada actividad pedagógica» del maestro. Aunque Mariano de Cossío alcanzó gran reconocimiento por sus paisajes al óleo y sus pinturas de caballete, fue la pintura mural la que terminó convirtiéndose en la expresión más emblemática de su legado artístico.
Como retratista, desarrolló un lenguaje plástico de notable personalidad, próximo en algunos aspectos al expresionismo alemán gracias al relieve y la intensidad que conseguía mediante el empleo del óleo. Gran parte de su vida transcurrió en Tenerife, donde compaginó la creación artística con una brillante labor docente. Fue un maestro admirado por varias generaciones de alumnos y uno de los muralistas más destacados de Canarias.

Su pintura comparte con la de José Aguiar una evidente carga dramática y expresiva, influida por el muralismo mexicano, sin renunciar a ciertas resonancias de la tradición zurbaranesca. Estas cualidades pueden apreciarse tanto en el mural del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma como en el magnífico fresco de la iglesia de Santo Domingo de Guzmán, en San Cristóbal de La Laguna.

La temática insular constituye el hilo conductor de buena parte de su producción. Cossío convirtió el mundo rural y marinero en protagonista de una narración visual donde el color adquiere un papel esencial. Los tonos ocres y plateados dominan la composición y aportan unidad a una escena de gran riqueza cromática. El dinamismo de las figuras, la sucesión de episodios costumbristas y el equilibrio de la composición conforman, en palabras de Pérez Morera, una obra de «paleta rica y cálida».

Cada escena revela un minucioso estudio de la indumentaria tradicional, de los utensilios y de las herramientas propias de cada oficio. La siembra, el prensado de la uva en el lagar, la pesca, la construcción naval, la ganadería o las labores artesanales se suceden como las piezas de un gran mosaico que retrata la vida cotidiana de la isla. Los personajes, vestidos con el traje tradicional palmero, transmiten la dignidad del trabajo y el profundo arraigo de las costumbres populares. Como subraya la profesora Fraga González, estas escenas «reflejan no ya un ambiente festivo sino la laboriosidad de un pueblo», convirtiendo el mural en un auténtico homenaje pictórico a la identidad y a la memoria colectiva de La Palma.
Segunda entrega de la serie de José Guillermo Rodríguez Escudero sobre el fresco de Mariano de Cossío. Continuará.
LA SERIE · EL FRESCO DE MARIANO DE COSSÍO
- I. El Ayuntamiento renacentista y el Pendón de la Conquista.
- II. El «fresco de los oficios»: el artista y su técnica (esta entrega).
- III. Mariano de Cossío, retrato de un maestro pintor.
- IV. Los grandes murales de Cossío en Canarias.
- V. La iconografía del fresco (I): la siembra, la vendimia y el lagar.
- VI. La iconografía del fresco (y II): la seda, la emigración, los oficios del mar y la restauración.
SOBRE EL AUTOR
José Guillermo Rodríguez Escudero es historiador y colaborador habitual de El Faro de La Palma. Firma en estas páginas artículos sobre patrimonio, arte y memoria de La Palma.
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