EL FRESCO DE MARIANO DE COSSÍO · y VI
La iconografía del fresco palmero (y VI): la seda, la emigración, los oficios del mar y la restauración
La artesanía de la seda, la emotiva despedida de los emigrantes, la construcción naval, la fragua y la maternidad; y el estado de la obra tras su restauración.
La iconografía del fresco palmero (continuación)
Otra de las composiciones está dedicada a la artesanía textil. Una dama elegantemente ataviada con manto y saya —indumentaria tradicional asociada probablemente al municipio de Mazo— parece dar instrucciones para la compra de varias piezas de seda extendidas sobre el suelo. Frente a ella, la vendedora, protegida por un amplio sombrero de paja, parece aconsejarla mientras dos costureras, arrodilladas, trabajan sobre las telas. La luz que penetra por una ventana entreabierta mueve delicadamente la cortina y baña toda la escena, subrayando la calidad y el prestigio de una artesanía que ha trascendido desde hace tiempo las fronteras del archipiélago.

Uno de los episodios más emotivos del mural representa a una madre, un niño y una anciana despidiendo desde el muelle a quienes parten hacia América en busca de un futuro mejor. Miguel Galván interpreta este grupo como «la apología de las tres edades del hombre». Las tres figuras aparecen de espaldas contemplando cómo el barco se aleja del puerto.
La joven madre sostiene de la mano a su hijo mientras agita un pañuelo blanco en señal de despedida. La anciana, vestida completamente de negro, se seca las lágrimas y alza la mano en un gesto que parece mezclar bendición y resignación. El simbolismo del color adquiere aquí un papel esencial: el rubio del niño y los tonos amarillos del justillo materno introducen una nota de esperanza frente al negro del luto, que evoca el sufrimiento, la incertidumbre y el sacrificio de tantas familias marcadas por la emigración, el desempleo y la pobreza.

Miguel Galván interpreta además la escena de la recogida de los frutos como una metáfora del final del trabajo y, en consecuencia, «del final de la vida», otorgando al conjunto una profunda dimensión existencial.
El mural dedica también un amplio espacio a la construcción naval, actividad fundamental en la historia económica de Santa Cruz de La Palma. Varios carpinteros trabajan sobre los andamios ajustando las tablas del casco de un barco, mientras otros cinco operarios ultiman el ensamblaje desde el interior de la embarcación. Sólo uno de ellos mira directamente al espectador con los brazos elevados; el resto permanece concentrado en su labor. La escena recuerda el esplendor de los antiguos astilleros palmeros, cuya producción convirtió a la ciudad en uno de los principales puertos del imperio de Carlos V, sólo por detrás de Amberes y Sevilla.

Junto al astillero aparece la fragua. Dos herreros moldean el hierro incandescente sobre el yunque mientras otro sostiene la pieza con unas tenazas. El intenso rojo del metal al rojo vivo y del horno rompe la sobriedad cromática de los fondos ocres y grises, iluminando los rostros de los trabajadores. Algunos han querido ver en este detalle una metáfora de la esperanza: la chispa de la vida que surge incluso en medio de las mayores dificultades.
El recorrido concluye con una de las escenas más humanas del conjunto. Una madre sostiene en brazos a un niño desnudo mientras otro pequeño, de pie a su lado, acaricia con ternura a su hermano menor. La mujer dirige una mirada cargada de tristeza hacia el espectador; sus grandes ojos azules y las profundas ojeras transmiten una intensa sensación de nostalgia y soledad. Rodeada por el esfuerzo cotidiano del trabajo campesino, esta imagen introduce un conmovedor homenaje a la maternidad, convertido por Mariano de Cossío en uno de los oficios más nobles y universales.

Tras la restauración
«El mural fue realizado mayoritariamente al fresco, aunque, debido a la restauración efectuada sobre él en 1987, se hizo complicado identificar las zonas restauradas de las originales». Con estas palabras resumía el profesor Íñigo Jáudenes, del Laboratorio de Química de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna, el resultado del estudio realizado tras la intervención destinada a corregir los problemas de humedad que afectaban a la obra.

Según el especialista, la restauración dificultó igualmente la identificación de los retoques ejecutados originalmente al seco. No obstante, sus conclusiones fueron rotundas: «El mural es de una calidad técnica y artística impresionante y prueba de ello es que está considerado como una de las obras contemporáneas más importantes del patrimonio artístico de La Palma». Jáudenes consideraba, además, que el estado de conservación era satisfactorio y que la pintura no requería nuevas actuaciones de restauración.
Cada día son numerosos los visitantes que acceden al interior del Ayuntamiento capitalino para contemplar esta extraordinaria obra, una joya patrimonial que aún continúa siendo poco conocida para muchos, pero que se ha convertido en una visita imprescindible para quienes recorren el casco histórico de Santa Cruz de La Palma.

Como colofón, bien pueden recordarse las palabras con las que el escritor y periodista palmero Pedro J. de Las Casas Pestana (1856-1927) concluía en 1893 su premiada obra dedicada al cuarto centenario de la fundación de la capital palmera: «Contemplad este cuadro, que no es únicamente hijo de la fantasía…», una invitación a observar, comprender y valorar el extraordinario patrimonio histórico y artístico que atesora la ciudad. Sus palabras siguen conservando hoy la misma vigencia y constituyen el mejor estímulo para seguir escribiendo y descubriendo la extraordinaria e inigualable historia de La Palma.
Mi más sincero agradecimiento a todas las personas que, con generosidad y sensibilidad, compartieron sus impresiones y su particular forma de mirar esta obra, enriqueciendo con sus interpretaciones la comprensión de un legado artístico que sigue despertando emociones y múltiples lecturas.
Última entrega de la serie de José Guillermo Rodríguez Escudero sobre el fresco de Mariano de Cossío en el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma.
BIBLIOGRAFÍA
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LA SERIE · EL FRESCO DE MARIANO DE COSSÍO
- I. El Ayuntamiento renacentista y el Pendón de la Conquista.
- II. El «fresco de los oficios»: el artista y su técnica.
- III. Mariano de Cossío, retrato de un maestro pintor.
- IV. Los grandes murales de Cossío en Canarias.
- V. La iconografía del fresco (I): la siembra, la vendimia y el lagar.
- VI. La iconografía del fresco (y II): la seda, la emigración, los oficios del mar y la restauración (esta entrega).
SOBRE EL AUTOR
José Guillermo Rodríguez Escudero es historiador y colaborador habitual de El Faro de La Palma. Firma en estas páginas artículos sobre patrimonio, arte y memoria de La Palma.
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