MEMORIA PALMERA · LOS GALGUITOS
La arquitectura popular en el medio rural: los pajeros de Los Galguitos
Los pajeros de Los Galguitos —edificaciones de piedra, madera y paja— son la huella de cinco siglos de arquitectura rural en La Palma. Los protocolos notariales del siglo XVI documentan estas viviendas pajizas, hoy amenazadas por la pérdida del oficio del «cobijado».
La arquitectura tradicional constituye uno de los testimonios más elocuentes de la relación entre el ser humano y el territorio que habita. En la isla de La Palma, las formas de construcción heredadas de generaciones pasadas reflejan una manera de vivir marcada por la adaptación al medio, la economía de subsistencia y el aprovechamiento de los recursos disponibles.
Con la llegada de los colonizadores y el rápido proceso de ocupación del territorio, surgió una arquitectura que ofrecía una solución inmediata a las necesidades de alojamiento. La madera, la piedra y las cubiertas vegetales se convirtieron en los materiales fundamentales de unas construcciones sencillas, funcionales y perfectamente adaptadas a las condiciones de la isla.
La arquitectura doméstica palmera es, por tanto, un fiel reflejo de la vida cotidiana de quienes la habitaron. En el medio rural predominaba una economía basada en la agricultura y la ganadería, donde la vivienda no era únicamente un espacio doméstico, sino también una herramienta indispensable para el trabajo y la supervivencia.

Durante siglos, las construcciones cubiertas de paja formaron parte inseparable del paisaje de La Palma. Sin embargo, los vestigios de esta singular arquitectura han llegado hasta nuestros días sorteando numerosas dificultades: la escasez creciente de materias primas, especialmente la paja necesaria para las cubiertas, y la progresiva desaparición de maestros conocedores de la técnica tradicional del «cobijado». Con frecuencia, las reparaciones realizadas en las últimas décadas han sustituido los materiales originales por bloques de cemento y planchas de zinc, alterando profundamente la esencia y autenticidad de estas edificaciones.
Ya advertía el investigador palmero don José Pérez Vidal sobre el peligro que supone la desaparición de las tradiciones populares cuando escribió que «cada día se desvanece más y se desdibuja un punto la cultura», alertando de que muchas de las informaciones que él recogía dejarían pronto de poder documentarse. Sus palabras mantienen hoy plena vigencia y constituyen una llamada de atención sobre la necesidad de conservar el legado.
Testimonios documentales de las casas pajizas
Los protocolos notariales conservados permiten conocer la temprana presencia de este tipo de construcciones en el municipio de San Andrés y Sauces. Desde los primeros momentos de la colonización aparecen referencias a viviendas cubiertas de paja vinculadas a explotaciones agrícolas dedicadas principalmente al cultivo de la vid y de los cereales.
Una de las menciones más antiguas se encuentra en los protocolos del escribano Blas Ximón. El 17 de noviembre de 1555 se registra una partición de bienes entre Juan de Çada, mercader y representante del regidor Pedro de Castilla, y Hernando Afonso, vecino de Los Galguitos. Entre los bienes objeto del acuerdo figuran una viña, una heredad, una casa, un lagar y tierras de pan llevar.
Resulta especialmente reveladora una de las condiciones establecidas en la escritura:
«El primer año cobijará de paja la casa que está en la viña, de manera que no se llueva».
Asimismo, se exigía que la viña y la heredad permanecieran cercadas y protegidas frente al ganado y las bestias.
Otra referencia documental aparece en una escritura de compraventa fechada en 1572. En ella, Isabel Díaz, vecina del término de Los Galguitos, vende a Francisco González, mercader, una propiedad compuesta por una viña, tierras de pan llevar, un pomar con árboles y una casa de morada cubierta de paja. El precio acordado fue de cincuenta doblas de oro, equivalente a veinticinco mil maravedís de la moneda de Canarias.
Estos documentos confirman que las viviendas pajizas formaban parte del paisaje rural de Los Galguitos desde los primeros tiempos del poblamiento europeo de la isla.

La persistencia de una arquitectura rural
Durante el siglo XVII la fragilidad de la vivienda palmera continuó siendo una característica común. La cubierta vegetal siguió siendo el elemento constructivo predominante, especialmente en las zonas rurales, aunque también se documentan ejemplos en núcleos de población más importantes como Los Sauces o la Villa de San Andrés.
En realidad apenas cambió en las centurias siguientes. Hasta bien entrado el siglo XIX e incluso durante buena parte del siglo XX, el territorio mantuvo un marcado carácter agrícola y las construcciones pajizas continuaron siendo el refugio habitual de las familias con menos recursos.
Los pajeros de Los Galguitos
Dentro del conjunto de la arquitectura tradicional palmera, Los Galguitos constituye uno de los enclaves más destacados por la concentración y singularidad de sus pajeros de cubierta vegetal.
A diferencia de otras construcciones similares destinadas exclusivamente al almacenamiento, los pajeros de Los Galguitos presentan una mayor altura, dimensiones más amplias y una pronunciada inclinación de los faldones de la cubierta, características que permitieron su utilización como espacios habitables.
Se trata, generalmente, de edificaciones de planta rectangular y dos niveles, levantados mediante una sabia combinación de materiales locales: piedra, madera y paja. Esta última no solo cumplía la función de cubrir la techumbre, sino que también servía para revestir los cerramientos realizados con entramados de madera.
El proceso de cubrición exige un profundo conocimiento técnico. La colocación de las haces de paja requiere habilidad, experiencia y una cuidadosa distribución del peso para evitar daños en la estructura durante los trabajos de tapado. La técnica del cobijado, transmitida durante generaciones, constituye un valioso patrimonio inmaterial.
Un legado que no debemos perder
Los pajeros de Los Galguitos son la expresión material de una forma de vida, de unos conocimientos transmitidos de generación en generación y de una cultura rural que ha modelado durante siglos la identidad de La Palma.
Su conservación no responde únicamente a un interés etnográfico. Preservarlos significa mantener viva la memoria de quienes levantaron estas construcciones con los recursos que les ofrecía la tierra.
«
Los pueblos que olvidan sus tradiciones pierden una parte esencial de su personalidad colectiva.
»
DON JOSÉ PÉREZ VIDAL
FONDO DOCUMENTAL
- Martín Rodríguez, Camilo. La arquitectura doméstica en La Palma.
- Hernández Martín, Luis Agustín. Protocolos de Blas Ximón. Escribano público de la Villa de San Andrés (1546-1573).
- Merino Martín, Pedro. La arquitectura de cubierta vegetal en La Palma.
SOBRE EL AUTOR
Manuel Marcos Pérez Hernández es investigador y divulgador palmero, especialmente vinculado a la memoria de San Andrés y Sauces. Sus artículos para El Faro de La Palma rescatan oficios, paisajes y arquitecturas tradicionales que forman el sustrato cultural de la isla.
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Texto: Manuel Marcos Pérez Hernández. Fotografías de los pajeros cedidas por el autor.



