viernes, agosto 28, 2026
El Faro de La Palma
  • La Palma
  • Municipios
  • Deportes
  • Cultura
  • Canarias
  • El Mundo
  • Opinión
  • España
  • La Palma
  • Municipios
  • Deportes
  • Cultura
  • Canarias
  • El Mundo
  • Opinión
  • España
No Result
View All Result
El Faro de La Palma
No Result
View All Result

En defensa de la villa por el ataque del pirata Pata de Palo (agosto del anno de 1553 de Nuestro Señor)

by Manuel F. Hernández Martín
julio 26, 2026
in Cultura, La Palma, Opinión
0
En defensa de la villa por el ataque del pirata Pata de Palo (agosto del anno de 1553 de Nuestro Señor)

Día del corsario

0
SHARES
79
VIEWS
Share on FacebookShare on Twitter

LEYENDAS DE LA PALMA · IX

En defensa de la villa por el ataque del pirata Pata de Palo (agosto del anno de 1553 de Nuestro Señor)

Nueva entrega de «Leyendas de La Palma»: la proclama que un vecino de Tegalguén lanzó para levantar en armas a Santa Cruz de La Palma frente al corsario francés Pata de Palo, en el verano de 1553.

Sepan quantos esta proclama oyeren, como en la Villa de Santa Cruz desta Ysla de La Palma, en julio del presente anno del nascimiento de Nuestro Señor de mil quinientos e cincuenta e tres, lo que está sucediendo por el arribo de piratas, e por todo dello convoco a fin de enaltecer los ánimos a quantos palmeros sean de bien.

La proclama de Baltazar Martín

—«Yo, Baltazar Martín, vecino del Mudo, de los secos pagos de Tegalguén, tristemente se han hecho realidad mis presentimientos de días atrás, cuando venía al paso con mi ganado pastoreando sobre la atalaya de La Centinela en la zona de Juana de Alid.

»El sábado pasado, día veinte d´este mes de julio que termina, divisé allende sobre los profundos mares la presencia de unas naves que se acercaban sospechosas, distintas a las nuestras que acostumbramos a ver, como si estuvieran escudriñando las calas e proís de nuestras costas, prosiguiendo raudas en dirección a Punta Cumplida.

»Algo me hizo dar un vuelco en mi interior al recordar al instante aquellas advertencias de mi abuelo Autinmara, primo de Bediesta, e muchas veces también por mi propia madre, Garaisffa: cuidado con esa gente extraña e hostil que llegan en grandes barcazas de trapos enormes, que nunca vienen en son de paz. Mejor no permitir que pisen Benahoare, guerreémosle en la misma orilla aprovechando los cayados de la playa e desde nuestros riscos altos.

»Yo, que siento correr por mis venas la sangre de mi sufrido pueblo ahwara, del coraje, destreza e valor, junto con la nobleza y fortaleza heredada de mi padre Ferrán el portugués, que vino de La Madeira a trabaillar en los trapiches de la caña, no puedo resistirme a tanto atropello, contemplando cómo la gente de la Villa del Apurón no luche por su dignidad, por su libertad, por su vida y se dejen avasallar por esos piratas normandos, o lo que fueren, venidos allende los mares al pillaje e saqueo.

»Hoy, tristemente, me han llegado noticias de la dicha Villa, como digo, questos malhechores llevan ya once días de acoso, pillaje, saqueo e profanación de lo religioso, llevados por su codicia espantosa, que no respetan los hábitos, ni la fe, ni mullieres, viejos e niños, sometiendo, matando, violando e capturando al rescate, a fuerza de espada e pólvora, a todo aquel que se cruce en su camino.

»Quentrando por el hueco libre de Maldonado, a la izquierda del mesmo gran barranco, consiguieron entrar con facilidad causando mucho daño a las pertrechas defensas de la Villa, sin que éstos pudieran evitarlo, e los principales del gobierno e administración, en lugar de defender an uído como cobardes hacia el interior de la Ysla.

»Por eso, mis queridos parroquianos de Garaffia y Tegalguén, venid conmigo para unirnos a los vecinos de Tagaragre e de Sant Andrés, vayamos por el norte que abajo nos esperan nueve más en Tenagua, e de los buenos.

»Animados ya están los valientes Pedro de Justa e los suyos de los pagos de Tigalate, más algunos de Adirane, Tijuya e Aceró, que vienen subiendo briosos por El Pino y Las Vueltas en buen número. Ya están prestos los de Las Breñas, apostados en el Risco de Bajamar, a la espera de nuestra llegada, observando impotentes el destrozo e del humo que salen de las ilustres casas, abajo en la cibdad.

»Ellos cuentan con mejores armas, sables, trabucos e arcabuces, frente a veintena nuestra y la escasa mecha y pólvora que hemos podido conseguir. Pero entodavía nos servimos de nuestra pericia en el manejo de lanzas, venablos, piedras e dardos enguijarrados que tiempo atrás nos supieron enseñar nuestros antepasados.

»Agora sentimos apenados cómo es que su magestad, don Felipe nuestro señor, nunca nos envió hombres e material de guerra prometidos para defender aquestas peñas atlánticas, que siempre permanecimos fieles a la corona. E ya que el gobernador general de Tenerife no se apresta en socorrernos, pues hasta dentro de un mes no llegan, hagámoslo con ahínco y con nuestras modestas herramientas, que cuenta más el ardor y el coraje cuando se trata de proteger lo propio. Emprendámoslo contra dellos con nuestros palos endurecidos al fuego e afilados. Que sepan que la bala pasa, pero el palo les embasa.

»El amigo Fariña, que vive en lo alto de la Villa, estará al acecho y nos dará el aviso preciso para poder entrar.

»A mi señal de luz de tea, junto al sonido de los bucios, con el grito ¡MUERTE AL PIRATA! entremos de madrugada con la luna, e carguemos sobre dellos por los tres frentes en el que lleguemos: por el lado sur los de Mazo y Las Breñas; por el Morroco y Velhoco los de la Banda, que nosotros bajaremos por el norte, La Dehesa y Mirca para cortar la retirada e no puedan subirse a los barcos que fondean frente al gran Barranco, más acá del Cabo e Maldonado.

»Atacaremos por sorpresa sin dar lugar a que carguen sus armas. Vengaremos la afrenta que años atrás hicieron pasar a nuestros padres cuando se alzaron en la Gran Revuelta, justamente contra los abusos de estos mismos señores que hoy, asentados en su nobleza, nos piden ayuda, acobardados sin pelear por sus haciendas. Vayamos, pues, con orgullo e honor en su auxilio hacia la Villa del Apurón, que ya están requiriendo el rescate de algunos por sus cabezas, e no es tiempo de represalias sino olvidar lo pasado.

»Salvemos lo que aún nos queda del Concejo e las Yglesias, que no es el oro y los legajos lo que nos duele perder, sino la dignidad de un pueblo. Venderemos cara nuestra acrisolada piel.

»A ese Francisco, el Pata de Palo, e su lugarteniente, Jaime de Sores, no les quedará más ganas de fastidiar, pues le cortaremos la otra pata y la mano diestra para que no puedan más caminar ni disparar. Colgaremos a todos sus esbirros para escarnio de otras invasiones, sean franchutas, inglesas, holandesas o moriscas, e que lo recuerden en el futuro los Templeton, los Draque o los Nelson antes de intentarlo de nuevo.

»Nuestra lucha será encarnizada, nos espera unos días sin cuartel. Dejaremos que se paseen alegremente el sábado treinta por las calles, e que luzcan sus ricos ropajes, que no son sino fruto de sus rapaces botines sobre poblaciones indefensas e desarmadas. Esperaremos a que se embriaguen en su arrogancia con el vino que an substraído e, aparentando que estamos sumisos, los cojamos desprevenidos de noche por sorpresa. Todo juega a nuestro favor, pues la luna está menguada y ellos no se mueven como nosotros en la obscuridad.

»Pero, una vez conseguido el objetivo, permítanme, paisanos, que entre a dar gracias a nuestra señora de la Concepción en el Convento Sant Francisco, pues soy muy devoto della, e tiempo ha que no vengo aquesta villa a profesar la fe en la que fuimos baptizados.

«

¡Muerte al Pirata!

»

Baltazar Martín — proclama de Tegalguén, 1553

Sobre este documento

(*) Dícese que esta era la soflama que hizo el célebre Baltasar Martín, la cual fue encontrada accidentalmente a finales del siglo XIX, dentro de unos legajos antiguos de los Acuerdos del Concejo que ya se daban por desaparecidos y que, hasta ese momento, se conservaban parcialmente corroídos por la polilla, con la tinta diluida por el paso del tiempo debido a la mala custodia de los archivos. El pergamino constaba de cinco folios en papel antiguo, escrito a mano con plumilla y se cree fue cedido al Concejo por el primer Marqués de Guisla Ghiselín, de ahí que no haya salido a la luz desde entonces. Este documento, en cuestión, fue interceptado posteriormente, como muchos de los archivos que se decían pertenecieron al citado Marqués, ignorándose el paradero actual. Gracias a una copia que guardaba un conocido investigador, cuyo nombre permítanme que no desvele, he podido tener acceso al documento para su difusión. Indudablemente, dicha copia fue reescrita mucho tiempo después de los hechos porque se anticipa a sucesos futuros.

(Texto e imágenes recreados, así como la transcripción casi literal del castellano antiguo. Cualquier manipulación de la misma está prohibida por ley).

Todos los años por el mes de Julio, Santa Cruz de La Palma celebra el Día del Corsario en conmemoración de esta gesta.

SOBRE EL AUTOR

Manuel F. Hernández Martín es autor-colaborador palmero. Colabora en la Revista Breña Alta y en El Faro de La Palma firma la serie «Leyendas de La Palma».

Mitos, Cuentos y leyendas de La Palma

Leyendas que reflejan la historia y las creencias de los antiguos habitantes de La Palma y otros relatos curiosos de la isla. Agotada la primera edición, muy pronto estará disponible la segunda en las librerías de la isla.

Otras publicaciones del autor:

Apuntes para la historia del montañismo en La Palma
(2ª edición en marcha)
Entre viajes y perfumes
Autobiografía de Nicolás Hernández Gómez, nariz perfumista palmero. Editado por Amazon con el patrocinio del Club de Leones de La Palma.

MÁS ARTÍCULOS DE MANUEL F. HERNÁNDEZ MARTÍN EN EL FARO

  • El Ronquido de Ajonique (Leyendas de La Palma · VIII)
  • Idaira, la niña awara (Leyendas de La Palma · VII)
  • La leyenda de Tanausú, el invicto caudillo de Benahoare (VI)
  • La batalla de Tixuya (V)
  • La princesa Arecida (IV)
Manuel Hernández
Tags: corsariosculturahistoria de la palmala palmaLeyendas de La PalmaManuel F. Hernández MartínOpiniónpiratassanta cruz de la palma
Manuel F. Hernández Martín

Manuel F. Hernández Martín

Escritor palmero, autor de «Apuntes para la Historia del Montañismo en La Palma» (con Aurelio Rodríguez Concepción) y «Entre viajes y perfumes». Estrena en El Faro de La Palma la serie «Leyendas de La Palma», un recorrido literario por el imaginario benahoarita de la isla.

Next Post
Orgullo Chiquito de Tazacorte

Le arrancan la bandera arcoíris a la Orgulloneta dos días antes de que Tazacorte cumpliera diez años de Orgullo

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cabildo de La Palma - Transformamos La Palma con el FDCAN 2026
Fiestas de Nuestra Senora de Candelaria 2026 - Ayuntamiento de Tijarafe - 17 agosto al 8 septiembre
Proyecto LIBERA Publicidad
Burger Fest Canarias 2026 - Parking Recinto Portuario, Santa Cruz de La Palma - 4, 5 y 6 de septiembre
  • Aviso legal
  • Política de privacidad
  • Política de cookies

© 2026 El Faro de La Palma. Todos los derechos reservados..

No Result
View All Result
  • La Palma
  • Municipios
  • Deportes
  • Cultura
  • Canarias
  • El Mundo
  • Opinión
  • España
Contacto

© 2026 El Faro de La Palma. Todos los derechos reservados..