LA ESCLAVITUD DE LAS NIEVES · I
La Esclavitud de Nuestra Señora de las Nieves (I): una familia al servicio de la Patrona
La Noble Esclavitud de Nuestra Señora de las Nieves: una historia de devoción, unión familiar y gratitud a la Virgen que nació hace 345 años
Una familia al servicio de la Patrona: los Pinto de Guisla y su legado
El origen de la Fiesta de la Esclavitud de Nuestra Señora de las Nieves, una celebración poco conocida en la actualidad, se encuentra en la profunda devoción del licenciado Juan Bautista Pinto. de Guisla Van de Walle (1631-1695).
Cronista nacido y fallecido en Santa Cruz de La Palma, Pinto de Guisla desarrolló una destacada trayectoria tanto en el ámbito eclesiástico como en el académico. Se graduó en Cánones y Leyes por la Universidad de Salamanca y fue ordenado sacerdote en Las Palmas de Gran Canaria en 1653. Posteriormente, desempeñó el cargo de Beneficiado de la parroquia matriz de El Salvador de Santa Cruz de La Palma, de la que también fue nombrado párroco en 1670. Asimismo, ejerció como Visitador General y Administrador de las Rentas Episcopales de la isla.

Este ilustre clérigo estaba convencido de que uno de los mayores dones que Dios había concedido a su familia era la extraordinaria unión que existía entre todos sus miembros, una armonía tan sólida que les llevaba a actuar siempre como si compartieran una sola voluntad. En agradecimiento por esa gracia divina, hizo de su principal empeño fomentar la devoción a la Virgen de las Nieves, persuadido de que era su especial protección la que preservaba aquella ejemplar concordia familiar. No en vano, los Pinto de Guisla se consideraban la familia que con mayor fervor había promovido su culto y veneración.
El presbítero Pinto de Guisla, quien además desempeñaba los cargos de Consultor y Calificador del Santo Oficio de la Inquisición, otorgó testamento ante el escribano Pedro Hernández de Mendoza Alvarado el 15 de septiembre de 1693, documento que quedó protocolizado por el mismo escribano el 12 de mayo de 1695. A través de este importante instrumento jurídico instituyó una destacada vinculación de bienes que garantizaría el cumplimiento de su voluntad.
Conocía perfectamente, por tradición transmitida de generación en generación, que sus abuelos habían acordado, desde 1681, celebrar anualmente en el santuario de Las Nieves una solemne fiesta en honor y gloria de la Virgen el domingo infraoctavo de la festividad de La Candelaria. Conviene recordar que el término infraoctavo designaba, en el antiguo calendario litúrgico católico, cualquiera de los días comprendidos entre una festividad y su octava.

Aquella tradición familiar había contribuido a engrandecer el culto a la sagrada imagen, circunstancia de la que Juan Pinto se sentía profundamente orgulloso. Con el deseo de seguir el ejemplo de sus antepasados e incluso perpetuar su legado, decidió fundar la Esclavitud de la Virgen de las Nieves.
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Con el deseo de seguir el ejemplo de sus antepasados e incluso perpetuar su legado, decidió fundar la Esclavitud de la Virgen de las Nieves.
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José Guillermo Rodríguez Escudero
Para asegurar su permanencia y esplendor, destinó a esta institución un importante patrimonio. Como propietario de extensas tierras de pan sembrar y montes situados en Don Pedro, en el municipio de Garafía, heredadas de sus padres, dispuso que dichas propiedades —adquiridas en su día a Francisco Espino de Castilla— quedaran vinculadas a la manifestación religiosa dedicada a la «Negrita». Asimismo, incorporó las tres cuartas partes de otras tierras ubicadas en la misma lomada, conocidas como Las Piletas; un tributo perpetuo de once fanegas de trigo procedente de otra tierra del mismo término, denominada La Lomadita; y el aposento que había construido sobre la sacristía de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de las Nieves.
Fue precisamente en este célebre documento testamentario donde instituyó un mayorazgo a favor del denominado Esclavo Electo, al que se le imponía la obligación de sufragar cada año los gastos de la mencionada festividad.
Dispuso, además, que en la iglesia de la patrona palmera se celebrara una fiesta con la misma solemnidad que la que tradicionalmente tenía lugar cada 5 de agosto, festividad de la Virgen. Esta celebración, iniciada en 1681, comprendía vísperas solemnes, misa cantada, procesión, sermón y la exposición del Santísimo Sacramento, reproduciendo el ceremonial propio de la principal fiesta del santuario.

Cuando Juan Pinto de Guisla funda la Esclavitud de la Virgen, la isla se encontraba en pleno periodo del gobierno absoluto de los regidores perpetuos. Apenas treinta y dos años antes, uno de sus familiares más destacados, su tío el capitán Diego de Guisla Van de Walle, regidor perpetuo y familiar del Santo Oficio, había desempeñado un papel decisivo en la defensa de la iglesia de Las Nieves frente a la ocupación protagonizada por los dominicos. Desde 1646 ejercía además el cargo de mayordomo del santuario.
La tradición conserva el recuerdo de aquellos acontecimientos, narrando cómo este caballero expulsó a los frailes del santuario de la Virgen, provocando que estos presentaran una querella ante la Real Audiencia de Canarias por los supuestos atropellos cometidos dentro del recinto sagrado. Los relatos de la época describen, incluso, un episodio de enorme dramatismo: Diego de Guisla habría subido al trono de la imagen, zarandeándola para retirarla de las andas y arrojándola por una ventana, cayendo al suelo las joyas que llevaba en las manos y las coronas de sus cabezas.
También se cuenta que la imagen fue conducida posteriormente en procesión hasta El Planto por varios clérigos. Aquella expulsión, envuelta en polémica y controversia, dejó una profunda huella en la historia del santuario y se convirtió en uno de los episodios más sonados de la devoción a Nuestra Señora de las Nieves.

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SOBRE EL AUTOR
José Guillermo Rodríguez Escudero es historiador y colaborador habitual de El Faro de La Palma. Firma en estas páginas artículos sobre patrimonio, arte y memoria de La Palma.
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Texto: José Guillermo Rodríguez Escudero. Las fotografías proceden del archivo del autor y de los fondos citados en cada pie.



